miércoles, 7 de julio de 2021

-¿QUÉ APORTAS AL MUNDO?-



El otro día en terapia la terapeuta nos dejó de tarea que escribiéramos que aportaba cada uno a nuestra relación todo en sentido positivo. Eso me inspiró a escribir este post.

Esto me dejo pensando, ¿Realmente podemos decir qué aportamos al mundo?.

Les tengo que confesar que hace unos cuántos meses no sabía para dónde iba mi vida, ni que iba a ser de mí, no sentía que tenía muy claro mi rumbo. Y a pesar de estar en mi norte, no estaba del todo centrada.

Siendo bien honesta al día de hoy sigo sin saberlo. No sé si alguna vez les ha pasado que sienten que no saben que quieren hacer de su vida, que en muchos aspectos están muy bien, pero hay muchos más en los que están fatal. Que un día se sienten súper equilibrados y al siguiente sienten que su triunfo del día fue lograr respirar 24 horas seguidas.

Después de un año realmente complicado en todos los sentidos, por fin se está  viendo la luz al final del túnel de la pandemia, con la vacuna no es que todo esté resuelto y podamos volver del todo a la normalidad, nos tenemos que seguir cuidando y mucho, no debemos dejar de usar cubrebocas, pero al menos nos da un buen respiro el que cada vez más estemos vacunados.

Luego de un 2020 complicadísimo de mil cambios que se juntaron.  De un día para otro perder la libertad de poder ir a donde quisieras cuando lo quisieras y en la compañía de tu preferencia. Yo empecé una relación que no ha estado exenta a esta pandemia, y que al contrario ha estado llena de retos entre ellos el coronavirus.

A eso le tengo que agregar que mi mamá estuvo a punto de morir dos veces por un problema de salud, entre septiembre del 2020 y marzo del 2021 y eso me cambió la perspectiva en tantas cosas, escribo esto y me dan ganas de llorar, este punto cambió mi dinámica y si les soy bien honesta ha hecho mucho más estresante mi vida.

El estar dividida entre dos lugares no es nada fácil. Hay días que no logro estar bien en ninguno, y a pesar de que la palabra hogar la hacen las personas y no los sitios. La pandemia, la enfermedad de mi mamá hicieron muy complicado que pudiera disfrutar el lugar dónde vivo, gracias a esa perpetua sensación de extrañación, de sentirme excesivamente vulnerable, de leer diario noticias de personas que perdieron a sus padres, de que la vida te cambia en un segundo.

Si a eso le suman el que llegué a un lugar nuevo donde no conocía a nadie, y encima no podía salir para relacionarme o conocer a gente nueva. En verdad cómo les explico que hubo días que no podía ni con mi alma y mi único triunfo del día era sobrevivir y seguir respirando.

Cuando cambias de residencia, en mi caso al empezar a andar con mi novio y optar por vivir juntos, me moví de ciudad, lo que hizo que dejara atrás no solo a los volcanes que amo, o mi vista diaria, sino caminatas con mi papá, pláticas con mi mamá. La oportunidad de ver crecer a mis sobrinas, el caer a comer a casa de mis hermanas. Los momentos con mi hermano.

Los cafés con mis amigas, y los planes de un momento a otro. Que si soy honesta todo eso también estaba en pausa gracias a la pandemia. Cuántos cambios de un momento a otro ¿no?, algunos voluntarios muchos más no.

Y saben después de 38 años acabé en terapia y me acuerdo perfecto que lo primero que me preguntó la terapeuta fue -¿Qué haces acá?

-Y mi respuesta fue. Todo esto ya me sobrepasó.

Hay días que me siento agotada emocionalmente, pero esto se refleja en mi salud por lo tanto también estoy agotada físicamente. Y es que siento que lo que he pasado tampoco ha sido cualquier cosa saben.

Y cuando me reconcilié con eso mi vida cambió, cuando entendí que no tenía que salir a correr si no quería, o leer un libro al mes, o levantarme a las 7 am. Y debía de dejar de presionarme, ya suficiente presión implica el no enfermarme, el no contagiar a nadie, el que se resuelvan mis deudas, el ser buena hija y estar pendiente de mí mamá y papá, el ser buena hermana, novia, empleada, amiga.

Y es que quiero sacar lo mejor posible de todo lo que  ha sucedido, la vida de una u otra forma nos obligó a hacer una pausa involuntaria saben.

Hay quién le está sacando provecho  y demasiado, pero también seamos justos y reconozcamos que todos a nuestra manera hemos aportado algo a alguien, o a un proyecto, o a una persona en específico, en nuestras casas, con nuestra familia, quizá todo esto nos ha servido para poder hacer cosas que ya se nos habían olvidado que podíamos hacer.

Cómo comer diario con nuestras familias, ver una película a la mitad de la tarde, tener una noche romántica sin ninguna prisa de nada. Realmente valorar a cada persona importante en nuestras vidas. Agradecer en verdad la naturaleza, tomar la justa importancia de nuestras acciones y decisiones.

Bien dicen por ahí que muchas veces por estar atentos a los grandes eventos vamos perdiendo de vista los pequeños sucesos que nos ocurren día a día.

Quiero ser ese tipo de persona que aporte algo, y no se si necesariamente sea algo tan trascendental como la cura de una enfermedad terminal, o el algoritmo que cambie el viaje en el tiempo o algo por el estilo.

Pero de lo que estoy segura es que sí quiero que cada una de las personas con las que me he topado en la vida, cuando me piensen lo hagan con una sonrisa,  sabiendo que soy una buena persona, que siempre intentó hacer el bien, que soy humana que estoy llena de errores, que he cometido a lo largo o corto de mi vida muchas equivocaciones, pero que siempre me ha movido el hacer el bien.

¿Qué estoy aportando hoy en día en mi vida al mundo? Estoy aportando mi esencia, mi humor, mi sensibilidad, mis ganas de hacer bien las cosas, mi trabajo, mi inteligencia, mi intentar ser buena pareja, el tratar de ser lo mejor hija que pueda, el apoyar siempre a mis hermanos y estar ahí para cuando me necesiten.

Estoy aportando ser buena amiga, ser una persona que su jefa valore y reconozca. El ir construyendo diario un gran equipo.

El apoyar a artesanos de Puebla y Tlaxcala con mi trabajo y aportar mi granito de arena a su triunfo y el que les vaya mejor en sus vidas. Gracias a que hago bien lo que me toca hacer en esa cadena de liderazgo que mi jefa creó.

Quiero aportarles mi fe, mi sinceridad, cafés, sonrisas, mí esencia,  memes, risas, un consejo, darles espacio mental,  un hombro para llorar, fotografías de lugares lindos, atardeceres que dejen sin aliento. Besos, abrazos, pan dulce que compartir, una comida rica, una plática inolvidable, quiero aportar mi congruencia, mi forma de ver la vida, el reconocer mis errores, y tratar de ser mejor cada día.

¿Ustedes qué le están aportando al mundo hoy?

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MJBDU







 

 

 

jueves, 13 de mayo de 2021

-RELACIONES FORMALES VS RELACIONES INFORMALES-


 

¿Cuál es el tema con las relaciones formales?

Tengo 39 años y he tenido 3 relaciones “formales en mi vida”, nunca había vivido con nadie hasta hace unos meses, nunca me casé, no tengo hijos. Y la verdad es que hasta antes de tener la relación que tengo salí con muchos Informales.

Y si de algo me di cuenta fue que tanto a las mujeres como a los hombres de hoy en día les dan miedo las relaciones “formales” y mucho más el compromiso.

Estoy entre comillando formales por qué no creo que el concepto de formalidad de entrada sea lo mismo para cada persona, o cada pareja.

Vivimos en un momento brutalmente accesible en todos los aspectos para bien y para mal. En esta era de las redes sociales, de las aplicaciones y el internet a un click.

Tenemos la posibilidad de conocer a personas de todos los géneros, nacionalidades, razas, humores, y personalidades. Usamos aplicaciones para ligar, para chatear, para ver fotografías, para leer pensamientos.

 Eso hace que tengamos a un click de distancia a alguien, sin embargo creo que esto no es del todo real, al final del día conocemos solo lo  que la otra parte quiere que tengamos acceso.

A sus emociones, sentimientos, fotografías, viajes,  gustos musicales, amigos, comida, parejas. Pero al final del día es algo puesto.

Esto es tan cotidiano y tan real, como subjetivo e irreal. Creo que al estar en una prisa y locura  de vida como es el 2021. En el que ya todo es inmediato, en que ya no nos damos realmente la oportunidad de conocer a alguien, a fondo y comprometernos, porque tenemos acceso de conocer a muchos al mismo tiempo.

Lo que va haciendo es que realmente nos volvamos intolerantes, impacientes, poco comprometidos. Si no me gusta algo de alguien, no pasa nada, siempre puedo encontrar a alguien más que tenga lo que no me gusta del anterior.

Vivimos rodeados de personas con gustos, intereses, y vidas que pueden conectar de una forma con nosotros, pero no de forma profunda, solo de manera superficial.

Porque lo profundo requiere trabajo, implica un esfuerzo, habla de salir de ti para entrar en un nosotros. Requiere un compromiso de una pareja, de pensar en dos en lugar de uno, dejar a un lado el egoísmo, involucrarte, soportar las peleas, los malos momentos, las broncas económicas, los malos días, las malas situaciones, enfermedades, cambios de humor, de trabajo, sin más implica la vida real.

Porque lo que da la superficialidad es justo eso, los buenos momentos, las mejores fotografías, los chistes, la complicidad del instante, lo que no da la superficialidad, es el día a día, con las altas las bajas, y todas las estaciones.

Claro que es más fácil la renuncia al compromiso y la informalidad, eso te da: diversión, drinks, sexo casual, saltar de una persona a otra, no tener complicaciones de ningún tipo.

Que alguien te lea o te escuche tal cual necesitas, pero solo a instantes. No siempre, porque lo que sucede es que a veces estamos tan acostumbrados a estar solos que nos enamoramos de esa soledad, y cuando estas con alguien ya no sabes estar a tiempo completo con esa persona, te sobra espacio y te falta tiempo contigo.

Y es que el compromiso implica dejar de ver solo por ti, involucrarte en las necesidades del otro, procurar, querer, cuidar, valorar, admirar, reforzar, contener, conciliar, colorear las inseguridades esas que muchas veces ni siquiera te quieres admitir.

Amar, y no solo en las buenas, en los peores momentos, físicos, emocionales y mentales. ¿Qué complicado no?

Por supuesto que suena aterrador, aburrido, de locos, quién en su sano juicio quisiera abandonar la inmediatez, los drinks casuales, los besos a desconocidos, el sexo sin compromiso, el pasar de noche en noche y de cuerpo en cuerpo.

¿Para qué uno abandonaría todo esto y entraría a toda la complicación antes expuesta?, porque sí el compromiso sin duda no es miel sobre hojuelas, no todo es risas, ni besos, ni sexo salvaje o abrazos o que alguien te cuide cuando te enfermas, o saber que tienes compañía.

Es la cotidianidad de las camas destendidas, para luego tenderlas, es el desayuno por la mañana y los trastes sucios, es la lavada de la ropa, el hacer los baños, el cuidar mascotas, ver gastos en conjunto, es soportar humores, y problemas de trabajo mutuos o por separado.

Pero también es ser equipo, es tener un compañero de vida, es construir un plan en conjunto, es ir sobrepasando tormentas, es entender que a pesar de todas las dificultades el amor se cultiva y crece.

Es poner prioridades y darle el lugar a tu pareja que le corresponde, es hacer concesiones, es delegar, es negociar y ceder, es mucho trabajo, comunicación, compromiso.

Dejar de lado la inmediatez y la diversión desenfrenada de no crear vínculos, para hacer uno fuerte, diario, constante, que encima requiere un trabajo inmenso de introspección individual, de repararte todo lo dañado que tienes y estas, de mejorar lo que va a saliendo en el día a día los dos en pro de la relación.

De olvidarte de decir así soy, y es lo que hay. Porque cuando estás en un compromiso esto ya no existe, ya es escuchar, entender, querer complacer, sin perderte y seguir siendo tú en toda tu esencia.

Es  ir alcanzando tus metas, crecer, desarrollarte en paralelo a tu pareja, porque si no van juntos de la mano en ese compromiso lo que sucede es que te pierdes, y sueltas y dejas de rifarte por la relación y esta se termina.

Creo que sin duda la falta de compromiso es un camino mucho más fácil, divertido, desenfadado, cómodo. Y también estoy convencida que hay personas que genuinamente aman vivir así.

Aunque también pienso que hay muchas más que no le entran al compromiso por miedo, porque obvio la incertidumbre de no saber si va a funcionar o no, pesa y mucho.

Porque los momentos lindos, buenos, de amor total son una gozada, pero los momentos malos de peleas, de no entendimiento, de no saber como conciliar y contener, de no sentirte conectado son horribles.

Y es que al final una relación formal de compromiso implica un perdonar, entender, saber. Sobrepasar lo malo en pos de lo bueno, porque crees en algo y en alguien, porque estás jugando una apuesta diaria, que si tienes suerte y sale bien, te dejará los mejores momentos, historias, fotos, viajes, vinos, cafés, sexo, instantes.

Pero si sale mal, será un fracaso y esto duele y entre más te involucras es más fuerte.

Aunque después de años enteros de gozar mi soltería y de salir con uno y otro, y otro. Les puedo decir que lo importante es tener claro en que momento de la vida estás. Que quieres, y ser brutalmente honesto con la persona que te estás involucrando al respecto.

Se vale que no quieras un compromiso, lo que no se vale es que no seas honesto al respecto, que se hagan promesas sin cumplir, que se juegue con las personas, y que no se respeten los sentimientos.

Y sí, sin duda el compromiso es un trabajo inmenso lleno de altibajos, de cosas brutalmente buenas, y otras mas no tan buenas, pero si estoy segura que cuando te topas con la persona correcta para ti. Sin duda vale la pena todo.

Gocemos el viaje, y al final entre más lo hagamos, más amaremos nuestro final.

Gracias a Ana por inspirar este post.

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MJBDU





jueves, 22 de abril de 2021

-LA VIDA ES UNA PRUEBA DE RESISTENCIA-

 



La vida es una prueba de resistencia, que se logra llevar a cabo gracias a:  la paciencia, la tolerancia, el esfuerzo, la resiliencia, el compromiso, el empeño, las ganas, el ser inteligente emocionalmente hablando.

En muchas ocasiones en nuestras vidas todos sentimos que simplemente no podemos más, y es curioso como después de que atravesamos ese mal momento entendemos que no es que solo sí podíamos más, que además en nosotros siempre estará el límite, que este es intransferible, y que, si no desistimos y logramos avanzar, nosotros mismos nos lo agradeceremos.

Se dice fácil, les tengo noticias, no siempre lo es. Lo que tampoco implica que necesariamente esté mal. Mas bien que habrá momentos que tengamos que sortear dificultades, que en ocasiones nos sentiremos abrumados porque cada aspecto de nuestra vida quizá está en conflicto.

Igual y nos sentimos mal físicamente, o tenemos a un familiar, o persona muy querida enferma. En el trabajo las cosas no están fluyendo como quisiéramos, tenemos problemas económicos, o dificultades con nuestra pareja, sentimos a nuestros amigos lejos, entre otros muchos factores que se pueden intercalar y para mal.

Si somos pacientes, y resistimos la tormenta, y vamos de a pocos tratando de resolver un tema a la vez, entenderemos puntos importantes en la vida, como por ejemplo que: los problemas no son eternos; siempre tienen solución. Y otro punto más importante aún es que todo pasa y todo cambia.

Empezando por nosotros mismos, seamos fieles a nuestra esencia a quién realmente somos, ubiquemos siempre nuestro centro, ese que te equilibra, el que te da paz mental, el que te hace superarte, resistir, mejorar y ser cada día una versión más avanzada. 

Concedámonos tantas veces sea necesario cambiar de: ideas, de ciudad, de amigos, de pareja, de bebida favorita, de cosas que comíamos o que empezamos a comer, de país, de lo que sea necesario para que nosotros seamos mejores.

Y nunca perdamos de vista dónde está nuestro norte. Ese lugar donde pase lo que pase, siempre podremos regresar y nos sentiremos en paz y seguros.

Hace no mucho vi una película en Netflix bastante palomera "I feel Pretty", pero que me dejó puntos importantes, la película en resumen trata de una mujer que no se siente conforme con ella misma, no le gusta su aspecto físico, y eso hace que impacte en todos los aspectos de su vida. (Lamentablemente para mal)

Ella cree que por un hechizo cambió físicamente y resulta que no fue así, más que para los ojos de ella, pero ese “no cambio para los demás, sí cambio para ella”, impacta para bien, en todos los aspectos de su vida.

Que importante es como nos vemos, como nos hablamos, como nos queremos, no dejemos de repetirnos cosas lindas todos los días, aceptemos y empoderemos la magia que somos, si no lo hacemos nosotros, no lo podrá hacer nadie y aunque lo pudieran hacer, solo depende de cada uno el aceptarnos y querernos como somos.

Siempre habrá aspectos tanto físicos como emocionales por mejorar, lo importante es que lo hagas, a tu ritmo, como tú quieres, y de la forma que es adecuada para ti.

No nos compremos estereotipos, ni presiones que no nos corresponden. Obvio es complicado salir del todo del bombardeo diario de expectativas e imágenes generalizadas con las que nos asedian.

Pero si nos somos fieles a nuestra esencia, cuando entendemos que somos luz, que somos perfectos en nuestra infinita imperfección, que los limites son mentales, y que al final como nosotros decidimos vivir el día es como lo vamos viviendo, entendemos lo poderosos que somos.

La vida es una prueba de resistencia, en la que por muy cansado que te sientas debes de encontrar la forma de superarlo, de dejar fluir la energía, de sentirte mejor, de ser mejor.

Ojo no me estoy refiriendo a la frase insoportable que cuando te sientes peor en la vida te dicen y los quieres matar. (En sentido figurativo, con eso de que ya cancelan todo) No, no es un tema de me siento mal, y no falla que te dicen, pues es que ánimo, siéntete bien.

Es resistir, buscar herramientas que te ayuden a ir sorteando un paso a la vez en la vida. Un día a la vez, en paciencia, entendiendo que mientras tengamos salud, por muy mal que se vea eso también pasará.

Muchas veces vemos muy grandes, cuestiones que no lo son tanto. Salgamos de nosotros para intentar dimensionar y percibir de forma sensata y adecuada para nosotros la cuestión.

¿Cuáles son estas herramientas? No tengo idea, porque para cada uno son distintas. Quizá para alguien sea: tomar un café, cantar, tomar vinos, para otro leer, para uno más jugar fútbol, o trabajar, hacer yoga, ver series, en una de esas ir por unas copas con tus amigos. Ir a terapia ya sea con un psicólogo o con un psiquiatra.

Es importante que entiendas que es a tu tiempo, en tu ritmo, a tu espacio. Busca resistir y más importante aún brincarla y persistir. Ayúdate de todo lo que puedas para lograrlo.

Medita, busca podcast que te puedan ayudar. Platica con alguien, platica con muchas personas. Camina, ordena tus ideas, ponlas en un papel. Agradece cada aspecto de tu vida, en ocasiones nos clavamos en lo malo, y dejamos de percibir todo A veces cuando escribimos y leemos en voz alta, estructuramos y organizamos y esto nos permite verlo de una forma distinta.

La vida es una prueba de resistencia desde siempre, tienes que resistir el kínder para pasar a la primaria, luego resistir la primaria para la secundaria y así hasta terminar la universidad.

Empiezas a trabajar y tienes que resistir en el trabajo, para mejorar para crecer, para encontrar justo ese que es el de tus sueños, el que te hace sonreír diario.

Resistes en tus relaciones, que por muy sanas, amorosas, lindas y perfectas para ti sean, a veces son más que complicadas porque implican un salir de ti, un crecer, un buscar ser mejor, un constante clavado interno, porque no hay forma en que puedas crecer como relación, sino creces como individuo, si no mejoras, si no cambias aspectos y entras en un nosotros, para un salir de ti.

Cada día estoy más convencida que debemos de regresar a lo simple, a lo que nos hace bien, a lo que nos hace crecer, como diría Bukowski encontremos lo que amamos y dejemos que nos mate.

Crees lo que creas, creemos magia, creyendo que lo somos. Repitamos diario las cosas buenas que somos, agradezcamos lo que tenemos, sonriamos intentemos de un modo u otro ser felices.

Al final somos lo queremos ser, así que seamos la mejor versión de nuestra existencia, en este plano en este espacio, rodeándonos de cada una de las personas que van a ayudarnos a crecer y a trascender, vayamos por la vida dejando huellas, creando memorias, disfrutando los más momentos que podemos.

Resistamos esta prueba de vida. Hay una frase que me encanta que dice “disfruta el viaje; amarás el final”. No hay forma de que esto suceda si no nos aceptamos, si no agradecemos lo que tenemos, si no simplemente fluimos con el universo y lo más importante aún resistimos las pruebas que nos va presentando la vida.

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MJBDU





 




jueves, 1 de abril de 2021

-ESPACIO MENTAL-

 





“Confiar en ti mismo no garantiza el éxito, pero no hacerlo garantiza el fracaso” Albert Barunda.

En más de una ocasión me han preguntado ¿Qué es lo que hago en mi trabajo? Esta pregunta es recurrente, y por más que trato de explicar de forma desglosada lo que hago, siento que no lo terminan de entender del todo.

Mi trabajo por fortuna no es uno en el que tenga que estar 24/7 sentada frente a una computadora. De hecho el 99% del trabajo lo hago por teléfono, y no es algo que haga de forma sistemática, o siempre lo mismo, o en las mismas cantidades, o en los mimos tiempos.

Lo voy realizando conforme se va presentando el día a día, soy solucionadora, y más que nada la Andy de mí Miranda, que suertuda y agradecida con la vida soy, es además mi amiga.

De hecho este post se inspiró en una plática con mi Miranda, que diciéndole mi frustración de que no cacharan lo que hago, me contestó algo que me voló la mente, por lo cierto, pero además me abrió un panorama a mi vida diaria.

Eres mi espacio mental me dijo: lo que tu trabajo me da en mi vida diaria es espacio para que yo pueda realizar cosas que, si hiciera lo que tú estás haciendo, sin duda no tendría espacio mental para hacer todo lo demás que hago. Haces que me olvide de todas las tareas que tú haces. Me das “ESPACIO MENTAL” y no tienes idea de cómo lo agradezco.

Y en ese instante caí en cuenta que sí, soy ese espacio mental en la vida.

De mis hermanas que saben que cada que piso Puebla, yo me hago 100% cargo de mis papás y ellas se pueden desentender de ellos. Y concentrarse en sus casas.

Soy ese espacio mental para mi pareja que puede dejar de pensar, en pedir el super, o qué vamos a desayunar, o qué vamos a comer, o si están limpios los trastes o guardados, o sí el baño está hecho o no, o el cuarto levantado o la casa limpia en general, porqué yo ya le liberé ese espacio mental de estarse preocupando por eso.

Soy ese espacio mental para mi primo que me marca para contarme su acontecer diario, y el liberar sus preocupaciones, le da espacio a ejercitarse, salir, disfrutar, ser feliz.

O de mi otra prima que hace que sus ratitos libres, le pueda contar mi telenovela diaria de vida, y ella se pueda olvidar por un rato de las preocupaciones de la suya.

Y  saben hoy por hoy ese es mi súperpoder en la vida. Y me raya lo que implica tanto en mí como en los demás. Y les aseguro que si lo piensan ustedes de una u otra forma también lo son, y que increíble es esto.

De repente quiero ser una súper heroína que puede con todo, y que resulta que no lo soy, y está bien que esto no suceda. Se me olvida a ratos que estoy en medio de una pandemia, que no es justificación para nada, pero que si es un hecho que cambió todo: dinámicas, formas de convivencia, intereses, hobbies. Y que es sano entender que no tengo que poder con todo, que hay días que el mejor logro es haber sobrevivido ese día.

Que no es mi obligación llenarme de hobbies, ni pasatiempos, ni leer cierto números de libros, o apuntarme a tal o cual programa y curso. O aprender 5 idiomas o volverme una experta en plantas.

¿Y si no quiero? Eso me hace mejor o peor persona, eso me resta valor, eso implica que entonces ya no soy alguien productiva o que es interesante.

Que tal que en mi “pasividad” estoy ejerciendo lo que se hacer mejor y es dar espacio mental a los demás.

Estamos atravesando circunstancias excepcionales, física, mental y espiritualmente hablando, que impactan en cada aspecto de nuestra existencia.

Hemos tenido que aprender a organizar nuestra vida, espacio y tiempo con relación a este virus y a esta pandemia que estamos viviendo, ya no podemos hacer lo que queremos cuando lo queremos hacer.

Y encima resulta que actividades que antes nos resultaban atractivas ya no nos lo parecen tanto. Hoy en día mi pasatiempo favorito es idear como sobrevivir mi día a día de la mejor forma. Haciendo y dando lo mejor de mí en cada día, sin presión y sin estrés.

Investigar formas nuevas de cocinar, para que no sea siempre lo mismo, compaginar el trabajo, con las labores del hogar (que parece que jamás terminan, y justo cuando lo hacen, tienes que volverlas a empezar) En fin para darte espacio para hacer mil actividades invisibles, pero que se hacen.

Compaginar diario el ser pareja, ser profesionista, y tener responsabilidades. Puede parecer cualquier cosa, pero en definitiva no lo es, valórense y mucho por ello.

 El darme espacio mental, y creárselo de la mejor forma a mi entorno cercano, es mi súperpoder.

Y saben a pesar de este súperpoder, resulta que no soy una heroína y hay días que puedo con todo, y hay días que todo me puede, y ya decidí que no me voy a pelear con eso. Que simplemente está bien y que me lo voy a tomar en un día a la vez.

También ya me propuse ser yo, quien esté conforme con la situación. Nadie más que yo sabe por lo que estoy atravesando día a día, y en definitiva no puedes ir por la vida dando explicaciones ni pasando bitácoras.

“En la vida no hay que dar explicaciones, al final, la gente entiende lo que quiere entender y lo que le conviene” Juan Arévalo.

Voy a crecer a mi espacio, a mi ritmo, a mi tiempo. Al final esto también pasará, todo pasa y todo cambia.

Así que en el inter de que esto suceda, seguiré tratando de hacer lo mejor que pueda, recordando día a día, que si tienes ganas lo tienes todo. Y que los días que no tenga ganas, porque se vale, tampoco pasa nada.

Lo que sí creo que es obligatorio es rodearnos y mucho más en estos momentos. Rodeémonos de seres HUMANOS que estimulen nuestra alegría, que nos den paz, que nos animen a ser mejores.

Les voy a recordar dos cosas fuertes pero reales, la vida te cambia en un segundo, y es  demasiado valiosa para estarla malgastando con gente que no te entiende, que no te valora, o que no está en la misma frecuencia que tú.

Menos preocupaciones y más sonrisas es lo que se necesita. Estamos en tiempos difíciles AMAR es urgente.

Aprendamos a darnos y a dar espacio mental a las personas.

 GRACIAS CECY POR INSPIRAR ESTE POST. 

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MJBDU





lunes, 1 de marzo de 2021

-HAGAMOS RUIDO-

 


Un año de pandemia, podría decir que rápido, pero no. Siendo bien honesta ha sido un año de des construir tantas cosas. De cambiar tantas cosas, de modificar comportamientos, planes, ideas, de dejar atrás sin más, la vida como la conocíamos antes.

Sí, esa vida de salidas a placer, de ir por las calles sin miedo a contagiarnos, de no tener presente a cada segundo que esta enfermedad se puede complicar para mal.

De no usar cubrebocas, de no tener las manos hechas una mierda por las constantes lavadas de manos y el uso de gel antibacterial.

Para bien o para mal este proceso creo que es único, personal, intransferible. Creo que a estas alturas de la pandemia, todos hemos tenido un encuentro cercando con el Coronavirus. Y este nos ha transformado de mil formas.

Y creo que uno de los aspectos más importantes a cuidar y a tratar, aparte de la salud que es básica. Es lo emocional. Cada uno ha vivido este proceso de transformación y de cambio de distintas formas. Un año de encierro por donde se vea no ha sido cualquier cosa.

Y creo que ha estado dejando secuelas para algunos más evidentes y para otros menos. Pero al fin y al cabo, a cada uno nos ha ido repercutiendo.

Y ante esto creo que tenemos que hacer ruido, sí, mostrar lo que sentimos, sabernos hartos y expresarlo, a veces confundidos y decirlo. A ratos enojados por lo que ya no podemos hacer y que es válido.

Hagamos ruido ante las personas que han muerto y que duelen y que nos han dejado un hueco en el alma. Gritemos de amor, de melancolía de añoranza.

Siento que en la medida que nos permitamos ir reconociendo que este proceso de cambio ha sido duro, que nos ha quitado mucho, y al mismo tiempo nos ha dado tanto, quizá será un mejor catalizador de emociones.

Y es que muchas veces no nos permitimos sentir, ser, expresar. Cuando lo más sano en ocasiones es externar.

Hay tanto por lo que agradecer, pero también lo hay por lo que estar hartos. Y es que nuestra vida dio un giro de 180 grados, y ojo que fue un cambio que nadie pidió, o siquiera quería.

Que ha tenido aspectos positivos pero claro, el universo se equilibro, sanó.  Pero también los ha tenido negativos. Muchos negocios han tenido que cerrar debido a esta pandemia, lo que implica gente que se quedó sin trabajo, y no solo son las personas que se quedaron sin trabajo sino toda la esfera a su alrededor.

Muchos más se han muerto dejando a familias destrozadas, la economía está en una crisis bastante preocupante.

Y siento que es momento de alzar la voz: ante lo que nos preocupa, ante lo que nos concierne, ante lo que se tiene que hacer de forma inmediata, a mediano y a largo plazo.

Toda esta revolución de sentimientos, de ideas, de cosas por hacer que se escuche y que sea fuerte.

Que nuestro ruido apague las dudas, la negatividad, los sentimientos que no nos dejan nada bueno, que nuestra voz se escuche tan fuerte que el amor llegue a quién tenga que llegar, que el sentirse acompañado sea evidente para quien lo necesite. Que la palabra de consuelo haga eco en quién debe de.

Creo que una de las lecciones más difíciles que me ha dejado todo esto, porque ha implicado sin duda un día a día, es cambiar el chip DIARIO.

Sí, me he tenido que forzar diario a tratar de cambiar lo que no me resulta, lo que no me hace bien, lo que no me ayuda a crecer, lo que me provoca ansiedad, lo que me paraliza el corazón y apachurra el alma.

Lo que me hace estar irritable, de malas, con una sensación de desasosiego y hartazgo.

Claro que escrito se lee muy fácil, llevarlo a cabo diario, ha requerido todo de mí, y les puedo asegurar que, en un año, hubo incontables días que por más que me lo propuse nomás no lo logré.

Pero también hubo días que sí, que me animaron a intentarlo al otro día una vez más. Creo que si nos permitimos irnos concediendo un día a la vez en nuestras vidas, en el que si fallas no pasa nada porque al otro día lo puedes volver a intentar.

Días en los que te fue brutalmente bien, y no quieres que se terminen, pero que si eres bien honesto y si te empeñas, sabes que se pueden repetir, o quien sabe hasta superar.

Todo depende de nosotros y hasta que no entendamos a ciencia cierta, lo poderosos que somos, y el poco valor que tiene lo externo vs lo interno. Se nos va a complicar quizá la vida un poco más.

Pero cuando lo tengamos más que dominado, que creo que eso es un proceso diario. Todo quizá será mucho más sencillo.

Creo que mi idea central es hagamos ruido mucho, lo más que podamos, externemos todo lo bueno, para que haga eco, saquemos lo malo, para que se cambie. Y en el inter esforcémonos diario para tener un chip que nos beneficie, y mucho.

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Este post va dedicado a mi amiga Frida, gracias por darme una gran idea.


MJBDU




martes, 12 de enero de 2021

-VIBREMOS EN EL AMOR-



El 2020 fue un año que nos revolucionó a todos, que nos tocó de maneras inimaginables, que puso de cabeza muchas cosas internas y externas, y que dio giros en nuestras vidas, para muchos de 180 grados.  


Ya saltamos a un 2021 y este año no pinta a  escasos días que llevamos, para ser más fácil, o mejor.  


Mi percepción a medida que voy ganando años, y que voy entendiendo que los hay de todo, tanto unos que te dejan con el mejor sabor de boca, como otros que te urge que terminen de lo complicados que fueron, pero en definitiva estoy convencida que no hay años malos o buenos. 


Hay años de aprendizajes y fuertes, de momentos que te gustaría jamás haber pasado, otros más que son tan disfrutables y lindos, que te gustaría congelar el tiempo para que se volvieran eternos.  


Pero lo complicado por lo real, es que no se puede ni lo uno, ni lo otro. Creo de corazón que la forma en que se debería evaluar un año, es en la medida en la que fuimos capaces de: reír, amar, de aprender, de perdonar, de seguir adelante, de ser valientes, de pedir perdón, de super cosas y superarnos como personas, dejar de lado el egoísmo, abrazar la resiliencia, desafiar nuestro ego, olvidar los apegos, y hacer un esfuerzo constante y diario por tratar de lograr el equilibrio emocional tan buscado, a través de la congruencia y ser mejores personas diario. 


Le tenemos tanto miedo al sufrimiento, a la muerte, al desapego, al fracaso, que muchas veces no terminamos de entender, que ellos son las mejores fuentes de aprendizaje que podremos tener en nuestra vida.  


Lo que pasa en muchas ocasiones es que lo cómodo, lo que no representa esfuerzo, lo que se da fácil, es lo que nos provoca seguridad. 


Y es que no nos enseñaron, que en ocasiones lo que más amas es lo que más te puede lastimar, que el aprendizaje viene en diferentes presentaciones. Que los cambios duelen, pero la mayoría de las veces traen cosas buenas, y si somos lo suficientemente valientes para hacerlos la vida nos recompensará por ello. 


Entender la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, y mejor aún con las que sí queremos depende sólo del cultivo de la voluntad.  


Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. 


Si hay disposición siempre se encontrarán los recursos para hacer los cambios que sean necesarios. Y nunca olvidemos aunque estemos en el peor momento, y obvio en ese momento no será fácil recordarlo que: “Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso.  


Justo ahorita que está empezando el 2021 y con todo el aprendizaje del 2020, estoy decidida a  construir un buen año. ¿Cómo? aprendiendo todos los días a ser mejor,  entendiendo que a esta vida vine a tres cosas: -a aprender a amar -a dejar huella -a ser feliz. 


No olvidemos nunca que el amor, el buen trato y el respeto deben ser pilares en cualquier relación. Tratemos siempre de ir construyendo relaciones duraderas, de esas que cuando piensas en ellas lo único que te provocan sean sonrisas. 


Quiero ir por la vida dejando huellas y no cicatrices y eso solo depende de mí, de nadie más. Un buen camino para lograrlo es, ser buena persona, tratar a los demás como me gustaría que me trataran, ser mejor cada día e ir creando calidez dentro de mi casa,  haciendo hogar que para mí no es un lugar es un sentimiento.  


Me empeñaré en disfrutar los pequeños placeres de la vida, los amaneceres y atardeceres, las pinceladas de colores que nos regalan diario, las formas de las nubes, las lunas llenas, cada sorbo de café, los tragos de vino, los chocolatines y todo lo que me provoca bienestar, los besos, los abrazos, los amigos, mi familia. 


Busco crecer en lo espiritual, que para cada uno es una referencia distinta, es algo que se tiene que cultivar, cualquiera sea la visión personal. La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia espiritual. 


Estamos inmersos en lo material, y hasta que no volvamos a lo realmente importante a entender que el caos se está provocando porque las personas fueron creadas para ser amadas, y las cosas para ser usadas, solo que resulta que ahora amamos las cosas y usamos a las personas. Y no es por ahí, es justo en lo opuesto. 


Demos paso a la conversación, y dejemos a un lado los celulares, las tabletas, las computadoras, dosifiquemos lo digital, ¿Y sí volvemos a los juegos “antiguos”, a los encuentros familiares, a las charlas con amigos en tiempo y forma real? 


Valoremos a nuestras familias, ese núcleo es el lazo más fuerte que tendrás de por vida. Es ese lugar al que siempre pase lo que pase sabes que podrás volver. 


Decretemos ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre alguien feliz o no, no tiene que ver con los problemas,  sino que con la ACTITUD con la cual enfrentemos los mismos. 


Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. Y que en cambio, con las penas pasa al revés. Se achican. Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón. Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro. 


Somos lo que damos y lo que damos siempre vuelve a nosotros, por eso seamos muy cuidadosos.  


Siempre se va a tratar de una historia de amor. De amarte a ti mismo, de amar a los demás y como mantenerte en la vibración del amor.  


Gracias por seguirme en esta aventura y leerme. Si les gustó este post compártanlo en sus redes sociales para que más personas se enteren.


MJBDU




 

 

-MI CHINUDA PRECIOSA-

Hoy estás durmiendo acurrucada junto a mí, por quinceava vez en estos días tuve que soltar, olvidar los planes y quedarme en el presente, cu...