jueves, 9 de diciembre de 2021

-Y PASÓ EL TIEMPO-

 



Desde que eres pequeño vas escuchando que cuando llegas a cierta edad tu perspectiva de vida cambia.

Es típico que cuando tienes 20 escuchas que los 40 se ponen mucho mejor, porque cosas que te importaban mucho, ahora no te importan tanto.

Que estás más cómodo con quién eres, lo que haces, y tu vida en general.

y evidentemente cuando te faltan 20 años para llegar a esa etapa lo ves tan lejano que ni siquiera lo consideras.

Pero cuando hago un recuento de todo lo que ha pasado en 20 años de verdad que no puedo dejar de asombrarme de todo lo que he vivido y sin pensarlo un segundo, estoy tan contenta y tan satisfecha, vaya que soy una mujer afortunada. Y tengo que reconocer que sí pienso que esta es una mucho mejor edad.

Tengo la fortuna de seguir disfrutando a mis papás. Mi familia es lo mejor, hoy disfruto de mis sobrinxs. Que no saben que delicia es ser tía PANK. El estar cerca de ellxs viéndolos crecer es lo mejor que me ha pasado.

Terminé la universidad, empecé a trabajar, viví sola en mi departamento, me fui a vivir a Monterrey casi 4 años, hice amigos que se volvieron cercanos de por vida. Viví el mejor viaje de mochilas a Europa por 3 meses. Recorrí lugares increíbles e hice la mejor colección de memorias.

He disfrutado de viajes con mis amigas, con mis primas, con mi familia, viví en Creel un mes, fui y vine a Oaxaca, tomé clases de bachata, disfruté un año en Querétaro con mi novio.

He tenido la fortuna de poder conocer a personas maravillosas que al día de hoy forman parte de mi vida, y que procuraré se mantengan. Y personas que salieron por voluntad propia y lo agradezco infinito, y otras que ya están en el cielo y que extraño con locura.

En este inter viví la experiencia de que me rompieran el corazón, idealizar y entender que la realidad es distinta, y darme cuenta de esto al  encontrar a esa persona que había esperado por mucho tiempo.

Me encantó comprobar que la paciencia si tiene punto, que el no conformarme y el salir de la zona de confort fue bueno, que el ser valiente y no temerle a la soledad de tantos años, trajo cosas muy positivas a mi vida.

Cliché comprobado, después de todos los fracasos llega el indicado, y te das cuenta de porqué antes no funcionó con nadie más.

Creo que de lo mejor que me ha pasado, ha sido sin duda quererme más y mejor, de forma más sana, sin tanto prejuicio, dejando a un lado el control y el perfeccionismo.

Entré en un dos, y esto ha sido de lo más enriquecedor que me ha pasado. He descubierto aspectos de mí que me dan pavor, que no me gustan nada, que no sabía que me podían llegar a pasar. Y al mismo tiempo me he encontrado siendo una persona que no tenía ni idea de que existía y que me fascina.

Me he descubierto haciendo cosas que jamás en la vida me imaginé hacer, y que francamente me gustan. Me he visto asustada, en el inter de querer la reciprocidad, de buscar que sea una relación equilibrada, amorosa, en que no importe muchas veces ser la que da más, aunque esto de repente me asuste demasiado, de tener la incertidumbre de si va a funcionar o no, y de que en el inter disfrutes el día a día sabiendo que diario va a ser un volado.

De querer cambiar esos aspectos que no son tan buenos, y que te das cuenta de que no es tan fácil hacerlo, de seguir cayendo en errores que te lastiman y lastimas. De hacer conscientes cosas que no sabías.

De cuestionarte y auto analizarte mucho, para tratar todos los días de ser mejor pareja. De no quedarte en lo cómodo, de ceder mucho, ser paciente, tratar de ser lo más tolerante.

Amarte muchísimo, para que eso se refleje y se pueda dar al mismo tiempo. De no perderte y no dejar de lado la individualidad, y disfrutar el nosotros en un crecimiento al mismo tiempo que son individuos. De todos los días buscar ese tan esperado equilibrio emocional y congruencia.  

Saben gozo muchísimo el estar enamorada de mi físico, ya  busco la salud y no el peso, el estar bien, disfrutando el verme bien, entender que cada día y en cada etapa estoy en  mí  mejor versión, y estoy en lo mejor de mí:  de mi forma de pensar, de mi forma de amar, de platicar, de amar, de ser.

Me enamoré de mis ojos, de mi mirada, de mi sonrisa y de mi humor. De mis pláticas, de mi conocimiento, de mi escritura,  de mi blog.

De la libertad, del aprendizaje, de los errores que han sido infinitos, de ser un adorable desastre. Disfruto muchísimo  la manera extraordinaria que tengo de ser, y que cada día abrazo más y empodero más.

Descubrí que me gusta cuando la gente es diferente sin miedo a ser diferente. Cuando dice lo que piensa y lo que siente sin filtros, sin el falso temor a las supuestas consecuencias. 

Cuando ofrece lo que tiene y lo que es, y no lo que los demás esperan que sea. Me gustan las congruencias entre sus acciones y sus intenciones. 

Me gusta cuando la gente te escucha, te procura, te cuida. No me arrepiento de haber sido buena amiga y persona con personas que no lo merecían. Al final todos ganamos, yo al ya no tenerlos en mi vida. Y ellos el tiempo que tuvieron la fortuna de que estuviera ahí. 

Entendí que mis relaciones durarán tanto como las cuide, y las cuidaré tanto como las quiera.

Que las relaciones no se pueden forzar. ¡NINGUNA! Ni entre familia, o amigos, o con una persona que te gusta, o que quizá es tu pareja. O en un trabajo.  Es en la reciprocidad ahí está la paz y el crecimiento de cualquier tipo de relación.

He sobrevivido miles de cosas buenas, regulares y malas. Físicas y emocionales. Accidentes en bici, robos, despidos de trabajo, renuncias de otros. Poderme pagar viajes maravillosos e inolvidables, tener libertad económica y mucho más importante emocional. 

Ahora trato de darle la justa importancia a las personas y a los actos, entender que nada es tan importante. Que lo simple es lo que construye.

Que las relaciones son un día a día. Que no pasa nada porque estas terminen, que soy más fuerte de lo que siquiera creía. 

Tener que preocuparme por poder pagar una renta, no tener absolutamente nada en el refrigerador  para comer, así cómo épocas de abundancia y mucha felicidad.

El celebrarme cada uno de mis logros, porque cada uno es importante. Y va haciendo la persona que hoy soy. 

Han sido una delicia las redes sociales y todo lo que me han aportado: un álbum de fotos divino en Instagram. Una plataforma de expresión en Twitter con una comunidad llena de gente maravillosa.

El poder estar conectado a un click con personas que no están cerca de forma física, pero que gracias a estas plataformas las sientes cerca de manera emocional y esto es súper importante, y se agradece muchísimo.

Por último sobreviví una pandemia que no es cualquier cosa, en ningún sentido. Ni en lo físico ni en lo emocional, jamás nos imaginamos que estaríamos tanto tiempo encerrados y las repercusiones que esto traería a nuestras vidas.

Vaya que hemos valorado la salud, a la familia, los amigos, aspectos tan banales como el poder ir al cine, y tan importantes como el poder abrazarnos a destajo.

Creo que de lo más fuerte que ha pasado durante dos años ha sido entender que somos instantes y que la vida nos puede cambiar en un segundo.

Que debemos valorar y ser agradecidos, que no podemos dejar para mañana nada, porque no podemos estar del todo seguros del si habrá un mañana.

Que el día a día importa, y que si tenemos la fortuna de sobrevivir un día más, lo debemos hacer de corazón tratando de ir por la vida dejando huella y no cicatrices. 

Ojalá que siempre que nos recuerden la gente lo haga con una sonrisa, eso indicaría que no lo hemos hecho tan mal.

Que impacto todo lo que ha pasado en 20 años, vaya que el tiempo pasó y sin duda esto cada vez se irá poniendo mejor y mejor.

 Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

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MJBDU



 


lunes, 22 de noviembre de 2021

-NOS ATERRA LA FELICIDAD-

 


Hay ciertas etapas en la vida que son claves, sin que siquiera nos lo propongamos y es que el pasar de los 20’s a los 30’s y de estos a los 40’s no es cualquier cosa. Al final son un montón de años que han marcado tu vida para bien y mal en todos los rubros y aspectos de tu existencia.

Pues resulta que estoy a cinco minutos de llegar a los 40 y no podría estar más agradecida con mi vida, con lo que hoy soy, con lo que tengo y lo que he logrado.

Me da mucha ternura pensar como me veía y lo que pensé que sería mi vida hace 20 años por ejemplo, también me da paz reconocer todo lo que ha pasado en 10 años. Abrazar y empoderar el que no soy la misma que era, ya déjense hace 20 0 10. Soy otra del año pasado para acá o de hace un mes.

He leído en incontables ocasiones que entre más años pasan la vida se va poniendo mejor, y saben esto es brutalmente cierto, sin duda ahora me siento mucho más segura de quién soy, de lo que quiero, de qué es lo que me gusta, pero mucho más de lo que no me gusta.

Aprendí a poner límites sanos. A entender la importancia de la salud, a cuidarme y procurarme en este sentido mucho. A entender que no soy un peso y una talla, pero que el estar en mi peso y en mi talla, va más allá de un tema estético antes que nada es un tema de salud. Y lo más importante de todo es quererme como soy, sin comparaciones. 

Comprendí que lo más valioso no es lo que tenemos sino a quién tenemos. Que el dinero puede comprar todo, y es muy necesario más en situaciones de salud. Pero el dinero tenemos que entender no nos da la felicidad.

La felicidad es algo que te tienes que procurar diario, que lamentablemente no es una constante. Pero si es una elección y  depende de cada uno el irla buscando y conseguirla.

Es un mucho dar y recibir, al final del día si quieres ser feliz, haz feliz a alguien. Si quieres recibir da un mucho de ti. Todo está en tu entorno y en las personas  de las cuales te rodeas. Si haces que tus redes de contacto cercano sean buenas, esto se reflejará en tu vida.

 Siempre busca estar rodeado de buenas personas pero más importante aún tú se una buena persona y eso siempre traerá beneficios a tu vida.

Goza las sorpresas y los momentos inesperados que te va regalando la vida. A veces quién menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias. Yo conocí a mi novio de la forma más rara, la cual jamás me podría haber imaginado, y ahora llevamos un año y meses viviendo juntos, siendo cómplices de nuestras vidas, construyendo memorias inolvidables.

Entendiendo día a día que es en las buenas, pero más importante aún en las malas. Que el amor se procura diario, que se construye la relación, que no somos complementos de nadie. Somos una pareja de personas felices que día a día eligen compartir su camino. El cual a veces es verdaderamente fácil, lleno de carcajadas, de besos al por mayor y de momentos lindos.

Pero también hay otros más muy complicados, llenos de pensamientos individuales que no coinciden de formas de ser que nada más no logran ponerse de acuerdo, de incomprensiones, y de situaciones nada lindas. Que el superarlas creo que ha sido de lo que más me ha hecho crecer.

Salir de mí al cien para entrar en un nosotros, ha sido lo más fuerte y a la vez lo más increíble que me ha sucedido.

La teoría sin duda no tiene absolutamente nada que ver con la práctica. Y el ir rompiendo tabús e imposiciones que desde pequeña vas escuchando es  bien complicado. El separar lo que son las relaciones de los demás ya sea cercanas o lejanas, y entender que lo que les funciona a los demás no necesariamente es bueno para ti tiene su truco.

Saben creo que muchas veces nos aterra la felicidad, nos da pavor entender que está construida en momentos tan simples como una sonrisa, un abrazo, una vista del volcán, un ¿llegaste bien?. Un lo siento, o me perdonas.

En esta era en que todo es digital y constantemente nos están bombardeando con cosas materiales, muchas veces creemos que entre más tengamos posiblemente más felices seremos, y entonces vamos persiguiendo cosas materiales para ir  “siendo felices”.

La salud es la felicidad y vaya que esta pandemia se ha dedicado durante dos años a recordárnoslo diario. Un café por la mañana es la felicidad, un abrazo de alguien a quién le importas.

Un café entre amigxs, un trago con alguien que te cae bien y que gozas su plática, ver el capítulo de la serie que te gusta, picarte con un libro.

No se si les pasa, pero a lo largo de mi corta vida, me ha pasado muchas veces que me entran crisis existenciales de ¿Qué rayos estoy haciendo de mi vida, que tengo, que he construido, cuál está siendo mi huella, a donde estoy destinada a estar?

Y pues nada que más de las veces que me gustaría admitirlo, no estaba en el lugar que quería o que yo pensaba que tenía que estar. Y pues de a pocos he entendido, que no por no estar donde quiero, no significa que no lo estaré algún día.

La verdad es que si soy bien honesta tengo que admitir que en cada etapa estaba exactamente donde estaba destinado a estar, para aprender la lección que me conduciría al lugar siguiente y al momento adecuado.

Creo que una de las mejores lecciones al respecto es entender que ya aprendí a confiar en el presente.

Soy una persona sumamente perfeccionista, controladora y que quiere que las cosas sean como quiere basadas en su sentido común. Y pues el ir soltando esto es un reto diario.

 El entender que no me debe aterrar la felicidad y que la debo de gozar conforme se va presentando, porque todo pasa, tanto lo bueno como lo malo. Es algo con lo que ya me reconcilie.

Y en eso radica la vida en entender que somos instantes y que esa temporalidad y lo efímera que es la vida, es lo que la hace sumamente interesante.

A veces basta con mirar las cosas de frente para que empiecen a existir. Se apasionado en lo que haces y tus sueños se harán realidad.

No puedo estar más agradecida por estos  39 casi 40 años de vida. Tengo salud, tengo a la mejor familia, y el mejor núcleo que podría querer, tengo un trabajo que me encanta y una pareja que me hace feliz y con la que estoy construyendo una vida.

Si abro los ojos y veo los simples detalles de la vida, puedo ser lo suficientemente humilde para dar gracias por todo lo que tengo y dejar más que de lado lo que no tengo.

Agradezco el mirar a los ojos porque desde ahí veo claro. La mirada expresa muchas veces lo que no pueden decir las palabras.

Agradezco los abrazos que se dan fuertes, esos en los que te sientes cuidada, esos que funden los cuerpos, y que tocan el alma.

Agradezco las palabras de aliento, esas que te estimulan, y que te ayudan. Esas palabras que de solo escucharlas te empujan a moverte. Creo en que te alimenten el ego y te hagan sentir lo más del mundo, y no que te alimenten las inseguridades que solo provocan malos ratos.

Agradezco los silencios certeros esos que aparecen justo cuando lo que hay para decir es nada. Esos silencios que vienen perfectos para reflexionar sin pronunciar palabra.

Agradezco infinitamente la amistad genuina, esa que es pareja y pura, ese tipo de amistad que nunca resta porque solo sabes de sumas, divide tristezas y multiplica momentos increíbles, que forman las mejores memorias.

Agradezco  el amor verdadero ese que es una construcción diaria y cuando te das cuenta ya llevas mucho tiempo juntos. Ese que puede complicarse pero por nada termina.

Agradezco cada instante de esta historia que se va contando y que ha tenido de todo: momentos buenos, regulares, malos. Carcajadas, lagrimas muy dolorosas, pérdidas irreparables, momentos de éxito, múltiples fracasos.

Pero que si les soy bien honesta el conteo por mucho deja saldo

A FAVOR.

Como diría Bukowski “Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida…que la muerte temblará al recibirnos”

Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

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MJBDU



sábado, 9 de octubre de 2021

-TODO PASA-


Somos adictos a saltarnos etapas en nuestras vidas y a querer que los momentos malos desaparezcan lo más pronto posible, y que los buenos duren para siempre y esto tiene toda una lógica ¿A quién le gusta estar mal?. ¿Y a quién no le gustaría congelarse en los buenos momentos?

Pero nos olvidamos de que la vida son procesos, y que cada etapa tiene pasos a seguir y características por cumplir. Por ejemplo no podemos disfrutar del otoño, sin antes haber vivido la primavera y el verano.

Por más que seamos más afines a ciertas estaciones, me gusta mucho el verano, pero de verdad el otoño y el invierno me fascinan. No puedo vivir unas sin las otras.

Cada evento que va ocurriéndonos nos va preparando para la siguiente etapa que nos toca vivir, claro que no lo entendemos hasta que ya estamos en ella.

Pero cuando te corren de un trabajo, o terminas una relación, sufres alguna enfermedad, te distancias de algún familiar  o simplemente estás en una etapa en que no sabes ni qué es lo que quieres y sientes que nada encaja.

Cuando pasa y todo se empieza a acomodar entiendes que todo lo anterior tuvo que ocurrir justo de la forma en que sucedió para que llegaras al punto en el que estás ahora.

Creo que algo que me costó mucho trabajo asimilar en mi vida fue, que todo pasa. Sí, lo malo, pero también lo bueno. No vivimos en una constante y eso es lo que hace divertida la vida.

Y siento que cuando lo entiendes es cuando realmente aprecias los momentos, cada uno de ellos, porque valoras lo únicos que son.

Gracias a Dios hay momentos en los que estás un poco más equilibrado y se sienten como más constantes y si eso es en positivo, pues nada que estás viviendo un gran momento.

Y aún así habrá aspectos en los que no estés tan bien. Lo mismo pasa cuando no estás equilibrado, y también es una constante. Y entonces sientes que estás en tu peor momento.

Sin embargo resulta que tanto lo bueno como lo malo pasaran, y vendrán más cosas, buenas, otras malas, algunas simplemente regulares, y está bien, es parte de la vida, se vale, lo interesante es cómo vamos afrontando cada etapa.

Yo suelo ser si les soy bien honesta bastante desesperada, digamos que la paciencia no es mi fuerte. Pero a base de madrazos he tenido que aprender a controlar mi impaciencia.

Un aspecto positivo es que amo disfrutar mi momento y si este es bueno, vaya que con mayor razón.

Y saben no es tan complicado, la felicidad llega cuando dejas ir las comparaciones, cuando no compites contra nadie, solo intentas ser mejor persona que ayer.

Cuando dejas los juicios y el enojo, los remordimientos, las preocupaciones, la culpa, las excusas, el miedo.

Una vez que decides disfrutar de tu día a día sin más. Prestando atención a lo realmente importante, es que cambias realmente y das un giro a tu vida de 180 grados.

Y así te das cuenta que te reconectaste y gozas el reír a carcajadas hasta que te duele la panza, lloras y no te preocupa hacerlo, fracasas y entiendes que es parte de la vida, y que eso también lo superarás.

Al final todo radica en instantes y en nada más.

Cuando agradeces todos los días por tener salud, cuando valoras y te valoras, haces un esfuerzo constante y diario por reconocerte y aceptarte tal cual eres, siempre con la mira de cada día ser mejor. Estás en el camino del equilibrio, que vaya que es sinuoso y complicado, pero sin duda es de lo que más vale el esfuerzo.

Aprendamos a cambiar las palabras el como nos expresamos, lo que nos decimos a nosotros mismos y a los demás tiene eco, el universo escucha. Las palabras importan.

Regla uno en una buena comunicación: no supongas. Mejor pregunta, trata de ser lo más claro, se buen escucha. Al final vuelve a cuestionar que fue lo que se entendió de lo que dijiste.

No tenemos idea de las muchas veces que para nosotros nuestro punto se dijo de forma más que clara, y no se entendió de ese modo.

Hablemos cuando sea el momento y si sientes que no lo es, entonces deja que las cosas fluyan. Para que cuando realmente te comuniques lo hagas con habilidad.

Como bien dicen por ahí es mejor decir lo que no nos parece, sin acúmulos y sin enojos. Al final de lo que se trata es de ir construyendo relaciones satisfactorias.

Que buen valor y que gran virtud esa de agradecer todos los días, Y hay tanto por qué hacerlo: por tener salud, por los amaneceres y atardeceres, por nuestro trabajo, por la familia, por las personas que nos rodean, por aquellos que nos retan. Por las cosas que nos gustan, por los placeres culposos, por la música, los libros, lo que nos hace reír y disfrutar.

A esas personas que nos hacen bien, que nos mejoran sin siquiera proponérselo. Un doble gracias. Definitivamente nos llenan el alma, y son incondicionales.

Eduquémonos a decir que no, a alejarnos de todo aquello que no nos hace bien, más en los momentos que nos sentimos como cubos de Rubik que cuando por fin logras acomodar un lado, te das cuenta que todo lo demás está brutalmente desordenado.

Seamos pacientes con todos, pero más con nosotros mismos caray. La vida no es una constante, son miles de líneas, de puntos que se unen, de altibajos y de momentos realmente buenos, y de otros que sientes que no los podremos superar, pero adivinen qué, hasta esos pasan.

Al final es en la tranquilidad, en esa paz que te hace sentir plena y feliz.

Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

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MJBDU

sábado, 11 de septiembre de 2021

-VIBRANDO ALTO-





Creo que la mayoría de los que me leen sino es que todos ya son adultos. Y como adultos entenderán la importancia de esto que acabo de escribir.

Cuando estás en esos momentos de tu vida en que sientes que todo encaja, que el universo está conspirando, que te despiertas de buenas y te acuestas de buenas, que la más mínima tontería te saca una sonrisa, pues ni más ni menos estás vibrando alto.

Y en la vida adulta que está llena de altibajos, de meltdowns ojetes, y de momentos que no te aguantas ni tú, que nada te parece, tu vida no te encanta, dudas del lugar donde vives, la gente te harta, tu trabajo no te raya. Pues nada que estos momentos raros, sorprendentes, y maravillosos en que todo está bien los disfrutas al triple creo yo, tengo pruebas y ninguna duda.

Mi vida acaba de dar un giro de 180 grados una vez más. Creo que ya perdí la cuenta de las veces que me ha sucedido. Y si les soy honesta este cambio se siente realmente bien. Estaba llena de ansiedad, de incertidumbre, pero todo empezó a encajar y sigue haciéndolo.

Estoy en Puebla cerca de mis papás, los cuales están conmigo como niños chiquitos con muñeca nueva (que ya ni tan nueva, estoy por cumplir 40) pero bueno así están y así se siente, estoy llena de consentimiento, amor, y me llena de paz saber que tengo a mi red de apoyo en la vida a un paso.

Sí esa red conformada por mi núcleo familiar, papás, hermanos, sobrinas. Estoy cerca de mis amigos de siempre esos incondicionales, de mi familia en general  que para alguien que es muy familiar esto es un plus.

Acabo de entrar a mi promoción en el trabajo y no puedo estar más motivada, llena de buena vibra, de ganas de hacer bien las cosas, de demostrar y creo que lo más importante de agradecer. Sí la confianza de la líder que tengo junto que siempre cree en mí, que apuesta sin dudarlo por mi trabajo, esa que me valora y me demuestra lo contenta que está con lo que hago por sus proyectos y pues nada que eso siempre me presiona para bien para dar los mejores resultados.

Tengo la oficina más padre, sí un lugar mágico que me encanta que me hace respirar aire puro, que me maravilla con su arquitectura, un pueblito hermoso que no me deja de sorprender y que me pone de buenas solo de pisarlo.

De repente me ha pasado en momentos en mi vida en que no estoy en esta vibración alta, y que al contrario nomás no me encuentro, y siento que es justo ahí donde empezamos a perder de vista cosas realmente importantes.


Hoy me desperté inspirada con muchísimas ganas de escribir, tengo una vista espectacular a mi lado izquierdo. Pero creo que lo más importante es que estoy llena de energía y de amor. En pocas palabras siento que ando vibrando alto.



Las cosas siempre pasan por algo, todo evento que nos va sucediendo en la vida, nos va preparando o nos va llevando hacia donde tenemos que estar y lo que tenemos que vivir, nada es en vano.

Acabo de leer una frase que me encantó y me hizo absolutamente todo el sentido. La vida se hace con quién está y no con quien quieres que esté o te gustaría.

En esta era de las redes sociales y virtuales es tan fácil dejar lo real de lado y adentrarnos en lo virtual, y empezar a vivir “una realidad alterna inexistente” y se nos olvida que al final lo que realmente importa y lo que se tiene que construir, fomentar y valorar es lo real, lo virtual al final del día con un click desaparece.

Lo que se ve en redes sociales no siempre es lo que parece, así que quedémonos con lo tangente, lo palpable, lo que, si puedes comprobar, lo que vale la pena fomentar, lo que te puede dar crecimiento y mejorar tu vida.

Ojo he conocido a personas muy valiosas por redes sociales para mejor muestra mi novio, y personas que se convirtieron en amistades, pero sin duda, lo llevamos lo más pronto que pudimos al terreno real, de otra forma no es factible.

Otra cosa que también de repente dejamos de notar son los detalles. Sí esos diarios, el paisaje, el abrazo de tu gente querida, la comida rica, la conectividad, lo práctico. La salud, el estar hoy con vida ni más ni menos.

El creer que siempre vamos a tener tiempo. Para decir ese te amo, para prender esa vela, para abrazar a esa persona.

Creo que los desastres naturales justo lo que hacen es enfrentarnos a eso, y recordarnos que no es verdad, que el momento es ahora y que quizá no exista un mañana para recuperar lo que no hicimos o dijimos.

Dejemos de posponer los buenos momentos y el ser felices, y acostumbrémonos a construirlos diario, poco a poco, dando pasos chiquitos pero avanzando.

Solo espera, todo se acomoda, es cuestión de tener paciencia, fe y comprender que si tu fluyes, el universo y la vida fluirán contigo. No persigas lo que no funciona. Deja que el universo se haga cargo.




Los milagros ocurren. En verdad más frecuentemente de lo que nos imaginamos solo que a veces ni siquiera los percibimos.

Lo perfecto no siempre es perfecto, que les digo al respecto de esto es mi talón de Aquiles, soy super controladora, y me encanta la perfección pero les juro que irla soltando a mis casi 40 me ha hecho sin duda más feliz.

No todo tiene que ser como tu quieres, el irte adaptando y el ser flexible, creo que ha sido de las mejores enseñanzas de la vida, y más de la vida en pareja.

Algunas personas tienen fecha de expiración en tu vida y saben está bien. Disfrútalas mientras sean parte de, y cuando ya no encajen, suelta y agradece lo que fue sin sentimiento, sin rencor, sin mala onda.

Aprendamos a ser claros con nuestros sentimientos, con lo que pensamos y mucho más importante con lo que decimos, y el cómo lo decimos.

Todos le huimos al “Tenemos que hablar” pero es de las cosas más importantes, establecer límites, hacerte escuchar y darte a entender. La comunicación es la clave para las buenas relaciones, y ni se diga para las relaciones duraderas.

No debes de buscar a alguien que acepte tus defectos y manías, debes de esperar por alguien que las ame, que te empodere y que te ame más por quién realmente eres con todo lo que eso implica. Recordemos que no existen parejas felices, solo hay personas felices que hacen pareja.

Salgamos, caminemos, tomemos un café, gocemos un vino con nuestra comida favorita, disfrutemos el exterior,  sí a pesar de la pandemia, con todas las medidas posibles, con la distancia, el cubrebocas, el lavado de manos, las dos dosis de vacunas, pero caray necesitamos mental y físicamente empezar a salir.

Algunas personas son muy valiosas, como para soltarlas y no mantenerlas en nuestra vida. Valorémoslas y cuidémoslas.

Nunca descuides a tus amigos y el seguir construyendo aventuras con ellos. Al final con lo te quedas es justo con eso, con los viajes, con los cafés, con esa noche de antro, con los juegos, las carcajadas y los llantos con ellos. Esas locuras son las que le dan ese aderezo a la vida.

Las cosas que no te gustaron antes, no te empezaran a gustar después. Deja ir. Se congruente y más bien procura las cosas que sí te gustan. Enfócate en lo que tienes y no en lo que no.

Los buenos momentos e importantes no se deben de desperdiciar, al final si algo hay seguro es que no se repetirán. Se pueden construir nuevas historias, anécdotas, pero no se repiten.

 

Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

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MJBDU

 



jueves, 19 de agosto de 2021

-MUDANZAS-

Este capítulo de mi vida se llama “Mudanza"



 Estoy a menos de una semana de mudarme a vivir a Puebla, y esta sería la tercera mudanza con mi novio en menos de un año.

Que complicadas son las mudanzas caray. Es un desgaste emocional, económico, físico y lo más importante  creo es, el conjunto de los tres que hace que quieras que  ya termine el proceso,  como sea pero que termine.

Ese es el aspecto negativo, la vida es equilibrio y es un conjunto entre aspectos no tan buenos, y otros que son los mejores.

Las mudanzas implican cambios.  Más allá del punto geográfico, es un mover espacios, tiempos, pertenencias, a veces toca  deshacerte de algunas de ellas,  y otras implica darles la bienvenida a nuevas cosas.

Es ir guardando recuerdos, objetos, fotos,  vaya ni más ni menos toda tu vida al momento. Es irte desprendiendo, gozando de lo vivido para poder darle espacio a lo que viene.

Sin perder de vista todo lo que pasó, agradeciendo cada instante que viviste ahí, cada risa, cada vino, cada pleito, cada café por la mañana, los desayunos, las comidas, las cenas, las romanceadas, las carcajadas, el cocinar, el lavar trastes, las compras,  a Hanna. 

Hanna es la perra más adorable que nos pidieron unos amigos cuidar por 8 meses, y la verdad es que el solo pensar en no llevarla conmigo a Puebla me parte el corazón, con ella aprendí que el desapego literal duele. Voy a extrañarla tanto, me enseñó tanto en este tiempo, la disfruté de una manera irreal, y solo me queda soltar y agradecer cada minuto  que vivimos juntas, y pensar que va a entender que la voy a amar siempre y que la voy a extrañar muchísimo. 

Mudarte se  trata también de intentar  desprenderte de lo que no sirvió en ese lugar para no llevarlo contigo en este cambio, y así no repetirlo en el lugar nuevo, esto se lee fácil, creo que no lo es tanto.

Las mudanzas son complicadas, porque al final estás dejando un tiempo de tu vida, que ya no va a regresar y que vivirá como memoria por siempre. Y eso a veces cuesta, es difícil entenderlo, y es que en todos los lugares siempre habrá cosas que te gustaban muchísimo, y otras que simplemente no lo hacían.

Pero asimilar desprenderte de  lo bueno no es cualquier cosa, y es que dejar lo cómodo, esa zona de confort que nos ofrece calidez y nos procura tranquilidad, cuesta apartarlo y el entrar en la zona de la incertidumbre de no saber si lo que viene va a ser mejor, da terror.

Entre las cosas buenas que traen las mudanzas son: historias nuevas por vivir, espacios desconocidos por descubrir, lugares por recorrer, nuevos cafés, vinos, romanceadas, desayunos, besos, comidas juntos, lugares que te van a encantar y otros que vas a odiar.

Un aspecto importante en esta edad de mudanza es que ya implica una convivencia distinta. Ya tus relaciones van a ser 100% por decisión.

Esta mudanza en mi caso también significa a mí familia cerca, el poder abrazar a mis papás más seguido, el convivir con mis hermanos cada que quiera, el lujo de ver crecer a mis sobrinas. Estar en contacto con mis amigos de toda la vida, las calles que conozco de memoria, las tiendas que me gustan, lo cierto.

El ya no perderme eventos familiares, ni eventos con mis amigos, que para alguien que es tan familiar y amiguera como yo implica mucho se los aseguro.

 Y bueno también el tener la tranquilidad de la cercanía, y más cuando entiendes que tus papás no se van haciendo más jóvenes conforme va pasando el tiempo, y te entra una urgencia por querer atesorar cada minuto con ellos mientras los tengas con vida.

Cada mudanza a implicado un reto, un crecer, una nueva oportunidad, es un cambio que, aunque al principio no se sienta positivo, lo terminará siendo.

Y a la vez es súper emocionante todo lo que viene, el ir recorriendo caminos juntos, el ir disfrutando de todo lo bueno que traerá esta mudanza.

Cuando entendemos que todo lo que viene conviene, es un poco más esperanzador el asunto, le baja un gramo al nervio y le sube una rayita a la felicidad.

Creo que lo que nos enseñan las mudanzas es el desapego, el soltar, el valorar y apreciar lo que se tiene, abrazar lo que viene, y tener fe en que todo va a estar bien.

Agradecer cada momento vivido en el lugar que se deja, y abrirte a todo lo que está por ocurrir teniendo certeza que será un cambio positivo.

Muchas veces tenemos miedo de hacer las cosas, y por eso miedo es que no las hacemos, y nos perdemos oportunidades, cuando decides ir más allá de ese miedo, es cuando se te presentan momentos increíbles. Es tener valor y decir un me la rifo.

Cuando pasa el tiempo, creo que a muchos nos ha pasado que nos preguntamos ¿por qué le tenia tanto miedo a eso? Así que arriesguemos y en una de esas si tenemos suerte nos daremos cuenta que el riesgo valió 100% la pena, y que quizá lo que ganamos fue mucho más de lo que dejamos. 

Les confieso que muero de nervio , de nostalgia, de tristeza de dejar a mi Hanna, pero creo que el sentimiento que más tengo es emoción por descubrir todo lo que vendrá. 

Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

Gracias por seguirme en esta aventura y leerme. Si les gustó este post compártanlo en sus redes sociales para que más personas se enteren.

MJBDU




 



miércoles, 7 de julio de 2021

-¿QUÉ APORTAS AL MUNDO?-



El otro día en terapia la terapeuta nos dejó de tarea que escribiéramos que aportaba cada uno a nuestra relación todo en sentido positivo. Eso me inspiró a escribir este post.

Esto me dejo pensando, ¿Realmente podemos decir qué aportamos al mundo?.

Les tengo que confesar que hace unos cuántos meses no sabía para dónde iba mi vida, ni que iba a ser de mí, no sentía que tenía muy claro mi rumbo. Y a pesar de estar en mi norte, no estaba del todo centrada.

Siendo bien honesta al día de hoy sigo sin saberlo. No sé si alguna vez les ha pasado que sienten que no saben que quieren hacer de su vida, que en muchos aspectos están muy bien, pero hay muchos más en los que están fatal. Que un día se sienten súper equilibrados y al siguiente sienten que su triunfo del día fue lograr respirar 24 horas seguidas.

Después de un año realmente complicado en todos los sentidos, por fin se está  viendo la luz al final del túnel de la pandemia, con la vacuna no es que todo esté resuelto y podamos volver del todo a la normalidad, nos tenemos que seguir cuidando y mucho, no debemos dejar de usar cubrebocas, pero al menos nos da un buen respiro el que cada vez más estemos vacunados.

Luego de un 2020 complicadísimo de mil cambios que se juntaron.  De un día para otro perder la libertad de poder ir a donde quisieras cuando lo quisieras y en la compañía de tu preferencia. Yo empecé una relación que no ha estado exenta a esta pandemia, y que al contrario ha estado llena de retos entre ellos el coronavirus.

A eso le tengo que agregar que mi mamá estuvo a punto de morir dos veces por un problema de salud, entre septiembre del 2020 y marzo del 2021 y eso me cambió la perspectiva en tantas cosas, escribo esto y me dan ganas de llorar, este punto cambió mi dinámica y si les soy bien honesta ha hecho mucho más estresante mi vida.

El estar dividida entre dos lugares no es nada fácil. Hay días que no logro estar bien en ninguno, y a pesar de que la palabra hogar la hacen las personas y no los sitios. La pandemia, la enfermedad de mi mamá hicieron muy complicado que pudiera disfrutar el lugar dónde vivo, gracias a esa perpetua sensación de extrañación, de sentirme excesivamente vulnerable, de leer diario noticias de personas que perdieron a sus padres, de que la vida te cambia en un segundo.

Si a eso le suman el que llegué a un lugar nuevo donde no conocía a nadie, y encima no podía salir para relacionarme o conocer a gente nueva. En verdad cómo les explico que hubo días que no podía ni con mi alma y mi único triunfo del día era sobrevivir y seguir respirando.

Cuando cambias de residencia, en mi caso al empezar a andar con mi novio y optar por vivir juntos, me moví de ciudad, lo que hizo que dejara atrás no solo a los volcanes que amo, o mi vista diaria, sino caminatas con mi papá, pláticas con mi mamá. La oportunidad de ver crecer a mis sobrinas, el caer a comer a casa de mis hermanas. Los momentos con mi hermano.

Los cafés con mis amigas, y los planes de un momento a otro. Que si soy honesta todo eso también estaba en pausa gracias a la pandemia. Cuántos cambios de un momento a otro ¿no?, algunos voluntarios muchos más no.

Y saben después de 38 años acabé en terapia y me acuerdo perfecto que lo primero que me preguntó la terapeuta fue -¿Qué haces acá?

-Y mi respuesta fue. Todo esto ya me sobrepasó.

Hay días que me siento agotada emocionalmente, pero esto se refleja en mi salud por lo tanto también estoy agotada físicamente. Y es que siento que lo que he pasado tampoco ha sido cualquier cosa saben.

Y cuando me reconcilié con eso mi vida cambió, cuando entendí que no tenía que salir a correr si no quería, o leer un libro al mes, o levantarme a las 7 am. Y debía de dejar de presionarme, ya suficiente presión implica el no enfermarme, el no contagiar a nadie, el que se resuelvan mis deudas, el ser buena hija y estar pendiente de mí mamá y papá, el ser buena hermana, novia, empleada, amiga.

Y es que quiero sacar lo mejor posible de todo lo que  ha sucedido, la vida de una u otra forma nos obligó a hacer una pausa involuntaria saben.

Hay quién le está sacando provecho  y demasiado, pero también seamos justos y reconozcamos que todos a nuestra manera hemos aportado algo a alguien, o a un proyecto, o a una persona en específico, en nuestras casas, con nuestra familia, quizá todo esto nos ha servido para poder hacer cosas que ya se nos habían olvidado que podíamos hacer.

Cómo comer diario con nuestras familias, ver una película a la mitad de la tarde, tener una noche romántica sin ninguna prisa de nada. Realmente valorar a cada persona importante en nuestras vidas. Agradecer en verdad la naturaleza, tomar la justa importancia de nuestras acciones y decisiones.

Bien dicen por ahí que muchas veces por estar atentos a los grandes eventos vamos perdiendo de vista los pequeños sucesos que nos ocurren día a día.

Quiero ser ese tipo de persona que aporte algo, y no se si necesariamente sea algo tan trascendental como la cura de una enfermedad terminal, o el algoritmo que cambie el viaje en el tiempo o algo por el estilo.

Pero de lo que estoy segura es que sí quiero que cada una de las personas con las que me he topado en la vida, cuando me piensen lo hagan con una sonrisa,  sabiendo que soy una buena persona, que siempre intentó hacer el bien, que soy humana que estoy llena de errores, que he cometido a lo largo o corto de mi vida muchas equivocaciones, pero que siempre me ha movido el hacer el bien.

¿Qué estoy aportando hoy en día en mi vida al mundo? Estoy aportando mi esencia, mi humor, mi sensibilidad, mis ganas de hacer bien las cosas, mi trabajo, mi inteligencia, mi intentar ser buena pareja, el tratar de ser lo mejor hija que pueda, el apoyar siempre a mis hermanos y estar ahí para cuando me necesiten.

Estoy aportando ser buena amiga, ser una persona que su jefa valore y reconozca. El ir construyendo diario un gran equipo.

El apoyar a artesanos de Puebla y Tlaxcala con mi trabajo y aportar mi granito de arena a su triunfo y el que les vaya mejor en sus vidas. Gracias a que hago bien lo que me toca hacer en esa cadena de liderazgo que mi jefa creó.

Quiero aportarles mi fe, mi sinceridad, cafés, sonrisas, mí esencia,  memes, risas, un consejo, darles espacio mental,  un hombro para llorar, fotografías de lugares lindos, atardeceres que dejen sin aliento. Besos, abrazos, pan dulce que compartir, una comida rica, una plática inolvidable, quiero aportar mi congruencia, mi forma de ver la vida, el reconocer mis errores, y tratar de ser mejor cada día.

¿Ustedes qué le están aportando al mundo hoy?

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MJBDU







 

 

 

-MI CHINUDA PRECIOSA-

Hoy estás durmiendo acurrucada junto a mí, por quinceava vez en estos días tuve que soltar, olvidar los planes y quedarme en el presente, cu...