domingo, 2 de enero de 2022

-2022-

 





Siento que el año nuevo es un corte de muchas cosas. Nos da por querer hacer borrón y cuenta nueva como si mágicamente al cambiar de año se eliminara todo lo demás. Pienso que eso es un error. Que mejor que tener más que presente y claro el recuento de lo que fue el año que cursó y los anteriores, para repetir mejorado lo bueno, y para hacer sumamente consciente lo malo para no caer de nuevo en ello.

Creo que lo mejor que me ha dado el ser adulta y madurar es entender que renovarse es bueno, que es sano y si me descuido hasta es necesario. Que el cambio de año es un gran pretexto para hacerlo, pero que no necesariamente es único de ese momento,  y que ese renovarte y cambiar y querer mejorar tiene que ser constante y no de una circunstancia única como un 31/1. Que lo podemos hacer siempre que queramos, y tantas veces como sea necesario.

Considero que esos deseos que nos van lanzando en esos días previos al cambio de año son de lo más mágico, y que esa buena vibra, se queda latente en el universo y se va haciendo presente a lo largo de 365 días.

Ojalá que más que propósitos por cumplir nos pongamos circunstancias diarias y reales por hacer, en las que día a día vayamos percibiendo al menos algo bueno.

Me encantaría que este 2022 nos viéramos con cariño diario, con respeto y con mucha ternura. Con tolerancia y con indulgencia, reconociendo que no somos perfectos y que nos equivocamos y mucho más de lo que quisiéramos.

Estaría increíble que de una buena vez por todas, tengamos el suficiente amor propio para vernos con amor siempre a pesar de los días muy malos, y que podamos lograr la fuerza suficiente desde este amor propio para que podamos pelear las batallas que se deban de librar, y dejemos ir las que no.

Que nos llenemos de la suficiente humildad para reconocer que hay batallas imposibles de ganar y que ni siquiera vale la pena lucharlas.

Ojalá entendamos que hay realidades que no se cambian, y si estas realidades no te hacen bien, tienes que hacer algo al respecto, el quedarte donde no estás bien y donde no estas cómodo, no será la opción nunca.

La vida son instantes y nuestra obligación y deber es siquiera intentar que cada uno de ellos sea inolvidable y esté lleno de amor y felicidad. No todos los días será posible, pero sí se debe de al menos intentarlo, a pesar de los fracasos y de los errores, y de los días pésimos que tengamos.



En este año estaría genial el no permitirnos los no puedo, y que los cambiemos por voy a intentarlo. Que tengamos la valentía suficiente para reconocer los no quiero, que también se valen y que si se dicen desde la honestidad y el respeto, aportan y mucho.

Esto es complicado pero que aprendamos a escuchar la verdad y a escucharla no solo a oírla, con lo doloroso que puede ser esto, porque las verdades no son lindas muchas veces, pero son las que te sacan de tu zona de confort y las que te hacen crecer. Que tengamos ante estas la suficiente voluntad para cambiar lo que no nos está haciendo bien.

Y por otro lado que también sepamos que tú verdad no es la verdad del otro, es solo tú percepción de los hechos, y que seamos lo suficiente respetuosos para siempre querer abrirnos a ambas perspectivas, que no nos gane el ego de que mi verdad es absoluta y punto.

Que podamos hacer concesiones y ceder en pro de los demás y de las relaciones con las que interactuamos diario. Que la contención y la conciliación sean parte de nuestro día a día. Que nos expongamos a lo que más miedo nos da y le tememos, para que de esa forma podamos vencer nuestros miedos.

Muchas veces desde la oscuridad es desde donde más luz obtenemos. En este 2022 que la oscuridad de los demás, los defectos, lo que no nos gusta, que sea siempre un espejo de tolerancia y entendimiento para reconocer que yo también tengo eso.

Quizá no exactamente de la misma forma, pero sí desde el defecto, desde el no siempre le va a parecer a los demás quién soy y lo que hago. Y es mucho más fácil reclamar y señalar en los demás, en lugar de echarte un clavado genuino y honesto de qué es lo que tú estás haciendo mal y empezar siempre antes de pedir un cambio en los demás, en hacer lo propio y lo que te corresponde a ti.

En la medida que demos lo que pedimos, que tratemos de ser congruentes lo más que podamos entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos, es como iremos logrando ese tan buscado equilibrio emocional y paz mental que tanto queremos.

Caray dejemos de condenarnos por nuestras equivocaciones. Somos humanos y eso no es poca cosa, y cuando aprendamos a tratarnos como humanos que somos con todo lo que eso implica, quizá dejaremos de ser tan duros con nosotros mismos.

Hasta los retos más difíciles se pueden lograr con esfuerzo, creatividad y mucha ilusión. Que las cosas no salgan como tú esperabas muchas veces es lo mejor que te puede pasar. Aprendamos a apreciar justo lo que nos está sucediendo dándole el giro necesario para convertir “lo malo” que nos pasa en una oportunidad de crecimiento y aprendizaje.

Dejemos de prometer y de decir, y logremos actuar y hacer. Porque al final lo que siempre hablará no son las palabras sino las acciones.



Este año que empieza que esté lleno de lo mejor, de un trabajo mejor hecho, de mejores amistades, de muchos más ratitos y de mejor calidad con esas personas que quieres y te quieren. Que tus relaciones sean mucho mejores cada día. Que día a día logres esa mejor versión de ti.

Ojalá que logremos ser felices en nuestra realidad cotidiana y diaria, al final si somos bien conscientes entenderemos que es el camino, creo que la meta es que dejemos la suficiente huella y amor, como para que cuando partamos la gente siempre que nos recuerde lo haga con una sonrisa y un pensamiento de amor.

Conserva lo que tienes y que te hace bien, lucha por lo que quieres, valora y agradece lo que posees y no estoy hablando únicamente de lo material, de hecho lo emocional es mucho más importante.

Perdona y despójate de lo que te hiere, esto hará que puedas disfrutar lo que realmente importa que es quién sí te quiere, ojalá que tengamos la capacidad para poder agradecer y valorar a quién nos ama, y tener la valentía de hacerles saber a los que nosotros amamos que lo hacemos de modo tal que jamás les quede duda de ello.

“La atención es la forma más rara y pura de generosidad” Simone Weil

Esperamos siempre recibir, sin ser honestos ante lo que nosotros damos. Y no es en un modo de me das y te doy. Más bien si tu das y lo haces de corazón, y la otra parte también da y lo hace de corazón, de forma inconsciente se está logrando ese equilibrio, siempre es desde ti y lo que tu das. No es desde el otro.

Es triste que muchas veces no entendemos el valor de los momentos hasta que ya pasaron y se perdieron. Volviéndose solo en recuerdos. En este momento de la vida, en que todo es tan incierto y frágil. Evitemos el creer que siempre vamos a tener tiempo y oportunidades.

Hagamos lo que queremos hacer, y no lo que nos hubiera gustado hacer. Cuantas veces el después se ha convertido en nunca.

Empecemos por lo básico, tampoco es tan complicado. Cada vez que nos despertemos estirémonos y sonriamos. Observemos el atardecer cada que podamos, esos colores al menos a mí me hacen recordar diario que hay un Dios que es un artista y que el mundo es amor.



Dejemos de crearnos expectativas. Son la forma más rápida de crear decepción. Demostremos nuestro amor lo más que podamos, hay tantas formas: mandemos ese mensaje, enmarquemos esa foto, cocinemos eso que le encanta. Ponte su loción o perfume favorito. Cáele de sorpresa. márcale solo para oír su voz. Dile que lo amas o la amas lo más que puedas jamás serán suficientes ni empalagosas esas muestras de amor. Comparte sus gustos e intereses, escucha a la otra parte y hazla sentir siempre importante.

Encuentra ese trabajo que siempre te tenga cerca de quién quieres ser, si tu trabajo no te hace crecer no te estanques.

Se sano, busca comer bien, cuida tus porciones, date gustos. Lo más importante es tu salud cuida de ella y procúrala diario, no es responsabilidad de nadie mas que tuya. Bájale a los vicios lo más que puedas. Esto siempre repercutirá a tu favor.

Hagamos cambios de perspectiva diaria. Pensemos ¿para qué me pasó esto, en lugar de por qué me pasó esto? Estos giros nos servirán muchísimo en nuestra cotidianidad. ¿Y si hacemos un esfuerzo por quejarnos menos y ayudar más?.

Viajemos al menos una vez a un lugar diferente, a un lugar que nos aporte conocimiento de alguna forma. Ojalá que este año podamos viajar más y por más tiempo. Con las medidas de seguridad necesarias, pero viajar nos enriquece.

Cuidemos nuestras finanzas y ahorremos. Se los dice una compradora compulsiva, que tiene pegado el lema “para eso trabajo, me lo merezco”. ¿Qué tal que me muero mañana? Y sigue viva y endeudada, eso sí bien vestida y feliz.

Que estos días nos sirvan para aprender más cosas, para leer más, para hacer cosas nuevas que nos saquen de nuestra comodidad.

Ojalá que nuestros prejuicios se eliminen cada año un poco más, que dejemos de lado los tabúes.

Que realmente logremos aceptar a los demás, desde el respeto y la tolerancia. Hagámosle caso a nuestra intuición siempre, y cuando algo no nos vibre, que seamos lo suficiente respetuosos de nuestro amor propio como para entendernos y actuar. No todas las personas tienen que estar cerca.

Es mejor calidad a cantidad,  logremos hacer más y mejores círculos de amor, genuinos que nos aporten y llenen de cosas lindas.

“Y lo bonito de esta vida es, coser sueños, bordar historias, y poder desatar los nudos de nuestros días” Cidinha Anayó.



Que este año que empieza esté lleno de salud, paz, amor, y de cosas que nos  hagan bien. Que lo malo no sea tan malo, y que lo bueno sea aún mejor. Que sea un año de crecimiento en todos los sentidos y que diario sea una construcción para conseguirlo.

Lo delicioso de esto es que no depende de nadie más que de cada uno. Que haciendo una retrospección podamos decir, me sigo convirtiendo en ese ser humano que siempre quise admirar cuando fuera grande.

Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

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MJBDU




jueves, 9 de diciembre de 2021

-Y PASÓ EL TIEMPO-

 



Desde que eres pequeño vas escuchando que cuando llegas a cierta edad tu perspectiva de vida cambia.

Es típico que cuando tienes 20 escuchas que los 40 se ponen mucho mejor, porque cosas que te importaban mucho, ahora no te importan tanto.

Que estás más cómodo con quién eres, lo que haces, y tu vida en general.

y evidentemente cuando te faltan 20 años para llegar a esa etapa lo ves tan lejano que ni siquiera lo consideras.

Pero cuando hago un recuento de todo lo que ha pasado en 20 años de verdad que no puedo dejar de asombrarme de todo lo que he vivido y sin pensarlo un segundo, estoy tan contenta y tan satisfecha, vaya que soy una mujer afortunada. Y tengo que reconocer que sí pienso que esta es una mucho mejor edad.

Tengo la fortuna de seguir disfrutando a mis papás. Mi familia es lo mejor, hoy disfruto de mis sobrinxs. Que no saben que delicia es ser tía PANK. El estar cerca de ellxs viéndolos crecer es lo mejor que me ha pasado.

Terminé la universidad, empecé a trabajar, viví sola en mi departamento, me fui a vivir a Monterrey casi 4 años, hice amigos que se volvieron cercanos de por vida. Viví el mejor viaje de mochilas a Europa por 3 meses. Recorrí lugares increíbles e hice la mejor colección de memorias.

He disfrutado de viajes con mis amigas, con mis primas, con mi familia, viví en Creel un mes, fui y vine a Oaxaca, tomé clases de bachata, disfruté un año en Querétaro con mi novio.

He tenido la fortuna de poder conocer a personas maravillosas que al día de hoy forman parte de mi vida, y que procuraré se mantengan. Y personas que salieron por voluntad propia y lo agradezco infinito, y otras que ya están en el cielo y que extraño con locura.

En este inter viví la experiencia de que me rompieran el corazón, idealizar y entender que la realidad es distinta, y darme cuenta de esto al  encontrar a esa persona que había esperado por mucho tiempo.

Me encantó comprobar que la paciencia si tiene punto, que el no conformarme y el salir de la zona de confort fue bueno, que el ser valiente y no temerle a la soledad de tantos años, trajo cosas muy positivas a mi vida.

Cliché comprobado, después de todos los fracasos llega el indicado, y te das cuenta de porqué antes no funcionó con nadie más.

Creo que de lo mejor que me ha pasado, ha sido sin duda quererme más y mejor, de forma más sana, sin tanto prejuicio, dejando a un lado el control y el perfeccionismo.

Entré en un dos, y esto ha sido de lo más enriquecedor que me ha pasado. He descubierto aspectos de mí que me dan pavor, que no me gustan nada, que no sabía que me podían llegar a pasar. Y al mismo tiempo me he encontrado siendo una persona que no tenía ni idea de que existía y que me fascina.

Me he descubierto haciendo cosas que jamás en la vida me imaginé hacer, y que francamente me gustan. Me he visto asustada, en el inter de querer la reciprocidad, de buscar que sea una relación equilibrada, amorosa, en que no importe muchas veces ser la que da más, aunque esto de repente me asuste demasiado, de tener la incertidumbre de si va a funcionar o no, y de que en el inter disfrutes el día a día sabiendo que diario va a ser un volado.

De querer cambiar esos aspectos que no son tan buenos, y que te das cuenta de que no es tan fácil hacerlo, de seguir cayendo en errores que te lastiman y lastimas. De hacer conscientes cosas que no sabías.

De cuestionarte y auto analizarte mucho, para tratar todos los días de ser mejor pareja. De no quedarte en lo cómodo, de ceder mucho, ser paciente, tratar de ser lo más tolerante.

Amarte muchísimo, para que eso se refleje y se pueda dar al mismo tiempo. De no perderte y no dejar de lado la individualidad, y disfrutar el nosotros en un crecimiento al mismo tiempo que son individuos. De todos los días buscar ese tan esperado equilibrio emocional y congruencia.  

Saben gozo muchísimo el estar enamorada de mi físico, ya  busco la salud y no el peso, el estar bien, disfrutando el verme bien, entender que cada día y en cada etapa estoy en  mí  mejor versión, y estoy en lo mejor de mí:  de mi forma de pensar, de mi forma de amar, de platicar, de amar, de ser.

Me enamoré de mis ojos, de mi mirada, de mi sonrisa y de mi humor. De mis pláticas, de mi conocimiento, de mi escritura,  de mi blog.

De la libertad, del aprendizaje, de los errores que han sido infinitos, de ser un adorable desastre. Disfruto muchísimo  la manera extraordinaria que tengo de ser, y que cada día abrazo más y empodero más.

Descubrí que me gusta cuando la gente es diferente sin miedo a ser diferente. Cuando dice lo que piensa y lo que siente sin filtros, sin el falso temor a las supuestas consecuencias. 

Cuando ofrece lo que tiene y lo que es, y no lo que los demás esperan que sea. Me gustan las congruencias entre sus acciones y sus intenciones. 

Me gusta cuando la gente te escucha, te procura, te cuida. No me arrepiento de haber sido buena amiga y persona con personas que no lo merecían. Al final todos ganamos, yo al ya no tenerlos en mi vida. Y ellos el tiempo que tuvieron la fortuna de que estuviera ahí. 

Entendí que mis relaciones durarán tanto como las cuide, y las cuidaré tanto como las quiera.

Que las relaciones no se pueden forzar. ¡NINGUNA! Ni entre familia, o amigos, o con una persona que te gusta, o que quizá es tu pareja. O en un trabajo.  Es en la reciprocidad ahí está la paz y el crecimiento de cualquier tipo de relación.

He sobrevivido miles de cosas buenas, regulares y malas. Físicas y emocionales. Accidentes en bici, robos, despidos de trabajo, renuncias de otros. Poderme pagar viajes maravillosos e inolvidables, tener libertad económica y mucho más importante emocional. 

Ahora trato de darle la justa importancia a las personas y a los actos, entender que nada es tan importante. Que lo simple es lo que construye.

Que las relaciones son un día a día. Que no pasa nada porque estas terminen, que soy más fuerte de lo que siquiera creía. 

Tener que preocuparme por poder pagar una renta, no tener absolutamente nada en el refrigerador  para comer, así cómo épocas de abundancia y mucha felicidad.

El celebrarme cada uno de mis logros, porque cada uno es importante. Y va haciendo la persona que hoy soy. 

Han sido una delicia las redes sociales y todo lo que me han aportado: un álbum de fotos divino en Instagram. Una plataforma de expresión en Twitter con una comunidad llena de gente maravillosa.

El poder estar conectado a un click con personas que no están cerca de forma física, pero que gracias a estas plataformas las sientes cerca de manera emocional y esto es súper importante, y se agradece muchísimo.

Por último sobreviví una pandemia que no es cualquier cosa, en ningún sentido. Ni en lo físico ni en lo emocional, jamás nos imaginamos que estaríamos tanto tiempo encerrados y las repercusiones que esto traería a nuestras vidas.

Vaya que hemos valorado la salud, a la familia, los amigos, aspectos tan banales como el poder ir al cine, y tan importantes como el poder abrazarnos a destajo.

Creo que de lo más fuerte que ha pasado durante dos años ha sido entender que somos instantes y que la vida nos puede cambiar en un segundo.

Que debemos valorar y ser agradecidos, que no podemos dejar para mañana nada, porque no podemos estar del todo seguros del si habrá un mañana.

Que el día a día importa, y que si tenemos la fortuna de sobrevivir un día más, lo debemos hacer de corazón tratando de ir por la vida dejando huella y no cicatrices. 

Ojalá que siempre que nos recuerden la gente lo haga con una sonrisa, eso indicaría que no lo hemos hecho tan mal.

Que impacto todo lo que ha pasado en 20 años, vaya que el tiempo pasó y sin duda esto cada vez se irá poniendo mejor y mejor.

 Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

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MJBDU



 


lunes, 22 de noviembre de 2021

-NOS ATERRA LA FELICIDAD-

 


Hay ciertas etapas en la vida que son claves, sin que siquiera nos lo propongamos y es que el pasar de los 20’s a los 30’s y de estos a los 40’s no es cualquier cosa. Al final son un montón de años que han marcado tu vida para bien y mal en todos los rubros y aspectos de tu existencia.

Pues resulta que estoy a cinco minutos de llegar a los 40 y no podría estar más agradecida con mi vida, con lo que hoy soy, con lo que tengo y lo que he logrado.

Me da mucha ternura pensar como me veía y lo que pensé que sería mi vida hace 20 años por ejemplo, también me da paz reconocer todo lo que ha pasado en 10 años. Abrazar y empoderar el que no soy la misma que era, ya déjense hace 20 0 10. Soy otra del año pasado para acá o de hace un mes.

He leído en incontables ocasiones que entre más años pasan la vida se va poniendo mejor, y saben esto es brutalmente cierto, sin duda ahora me siento mucho más segura de quién soy, de lo que quiero, de qué es lo que me gusta, pero mucho más de lo que no me gusta.

Aprendí a poner límites sanos. A entender la importancia de la salud, a cuidarme y procurarme en este sentido mucho. A entender que no soy un peso y una talla, pero que el estar en mi peso y en mi talla, va más allá de un tema estético antes que nada es un tema de salud. Y lo más importante de todo es quererme como soy, sin comparaciones. 

Comprendí que lo más valioso no es lo que tenemos sino a quién tenemos. Que el dinero puede comprar todo, y es muy necesario más en situaciones de salud. Pero el dinero tenemos que entender no nos da la felicidad.

La felicidad es algo que te tienes que procurar diario, que lamentablemente no es una constante. Pero si es una elección y  depende de cada uno el irla buscando y conseguirla.

Es un mucho dar y recibir, al final del día si quieres ser feliz, haz feliz a alguien. Si quieres recibir da un mucho de ti. Todo está en tu entorno y en las personas  de las cuales te rodeas. Si haces que tus redes de contacto cercano sean buenas, esto se reflejará en tu vida.

 Siempre busca estar rodeado de buenas personas pero más importante aún tú se una buena persona y eso siempre traerá beneficios a tu vida.

Goza las sorpresas y los momentos inesperados que te va regalando la vida. A veces quién menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias. Yo conocí a mi novio de la forma más rara, la cual jamás me podría haber imaginado, y ahora llevamos un año y meses viviendo juntos, siendo cómplices de nuestras vidas, construyendo memorias inolvidables.

Entendiendo día a día que es en las buenas, pero más importante aún en las malas. Que el amor se procura diario, que se construye la relación, que no somos complementos de nadie. Somos una pareja de personas felices que día a día eligen compartir su camino. El cual a veces es verdaderamente fácil, lleno de carcajadas, de besos al por mayor y de momentos lindos.

Pero también hay otros más muy complicados, llenos de pensamientos individuales que no coinciden de formas de ser que nada más no logran ponerse de acuerdo, de incomprensiones, y de situaciones nada lindas. Que el superarlas creo que ha sido de lo que más me ha hecho crecer.

Salir de mí al cien para entrar en un nosotros, ha sido lo más fuerte y a la vez lo más increíble que me ha sucedido.

La teoría sin duda no tiene absolutamente nada que ver con la práctica. Y el ir rompiendo tabús e imposiciones que desde pequeña vas escuchando es  bien complicado. El separar lo que son las relaciones de los demás ya sea cercanas o lejanas, y entender que lo que les funciona a los demás no necesariamente es bueno para ti tiene su truco.

Saben creo que muchas veces nos aterra la felicidad, nos da pavor entender que está construida en momentos tan simples como una sonrisa, un abrazo, una vista del volcán, un ¿llegaste bien?. Un lo siento, o me perdonas.

En esta era en que todo es digital y constantemente nos están bombardeando con cosas materiales, muchas veces creemos que entre más tengamos posiblemente más felices seremos, y entonces vamos persiguiendo cosas materiales para ir  “siendo felices”.

La salud es la felicidad y vaya que esta pandemia se ha dedicado durante dos años a recordárnoslo diario. Un café por la mañana es la felicidad, un abrazo de alguien a quién le importas.

Un café entre amigxs, un trago con alguien que te cae bien y que gozas su plática, ver el capítulo de la serie que te gusta, picarte con un libro.

No se si les pasa, pero a lo largo de mi corta vida, me ha pasado muchas veces que me entran crisis existenciales de ¿Qué rayos estoy haciendo de mi vida, que tengo, que he construido, cuál está siendo mi huella, a donde estoy destinada a estar?

Y pues nada que más de las veces que me gustaría admitirlo, no estaba en el lugar que quería o que yo pensaba que tenía que estar. Y pues de a pocos he entendido, que no por no estar donde quiero, no significa que no lo estaré algún día.

La verdad es que si soy bien honesta tengo que admitir que en cada etapa estaba exactamente donde estaba destinado a estar, para aprender la lección que me conduciría al lugar siguiente y al momento adecuado.

Creo que una de las mejores lecciones al respecto es entender que ya aprendí a confiar en el presente.

Soy una persona sumamente perfeccionista, controladora y que quiere que las cosas sean como quiere basadas en su sentido común. Y pues el ir soltando esto es un reto diario.

 El entender que no me debe aterrar la felicidad y que la debo de gozar conforme se va presentando, porque todo pasa, tanto lo bueno como lo malo. Es algo con lo que ya me reconcilie.

Y en eso radica la vida en entender que somos instantes y que esa temporalidad y lo efímera que es la vida, es lo que la hace sumamente interesante.

A veces basta con mirar las cosas de frente para que empiecen a existir. Se apasionado en lo que haces y tus sueños se harán realidad.

No puedo estar más agradecida por estos  39 casi 40 años de vida. Tengo salud, tengo a la mejor familia, y el mejor núcleo que podría querer, tengo un trabajo que me encanta y una pareja que me hace feliz y con la que estoy construyendo una vida.

Si abro los ojos y veo los simples detalles de la vida, puedo ser lo suficientemente humilde para dar gracias por todo lo que tengo y dejar más que de lado lo que no tengo.

Agradezco el mirar a los ojos porque desde ahí veo claro. La mirada expresa muchas veces lo que no pueden decir las palabras.

Agradezco los abrazos que se dan fuertes, esos en los que te sientes cuidada, esos que funden los cuerpos, y que tocan el alma.

Agradezco las palabras de aliento, esas que te estimulan, y que te ayudan. Esas palabras que de solo escucharlas te empujan a moverte. Creo en que te alimenten el ego y te hagan sentir lo más del mundo, y no que te alimenten las inseguridades que solo provocan malos ratos.

Agradezco los silencios certeros esos que aparecen justo cuando lo que hay para decir es nada. Esos silencios que vienen perfectos para reflexionar sin pronunciar palabra.

Agradezco infinitamente la amistad genuina, esa que es pareja y pura, ese tipo de amistad que nunca resta porque solo sabes de sumas, divide tristezas y multiplica momentos increíbles, que forman las mejores memorias.

Agradezco  el amor verdadero ese que es una construcción diaria y cuando te das cuenta ya llevas mucho tiempo juntos. Ese que puede complicarse pero por nada termina.

Agradezco cada instante de esta historia que se va contando y que ha tenido de todo: momentos buenos, regulares, malos. Carcajadas, lagrimas muy dolorosas, pérdidas irreparables, momentos de éxito, múltiples fracasos.

Pero que si les soy bien honesta el conteo por mucho deja saldo

A FAVOR.

Como diría Bukowski “Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida…que la muerte temblará al recibirnos”

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MJBDU



sábado, 9 de octubre de 2021

-TODO PASA-


Somos adictos a saltarnos etapas en nuestras vidas y a querer que los momentos malos desaparezcan lo más pronto posible, y que los buenos duren para siempre y esto tiene toda una lógica ¿A quién le gusta estar mal?. ¿Y a quién no le gustaría congelarse en los buenos momentos?

Pero nos olvidamos de que la vida son procesos, y que cada etapa tiene pasos a seguir y características por cumplir. Por ejemplo no podemos disfrutar del otoño, sin antes haber vivido la primavera y el verano.

Por más que seamos más afines a ciertas estaciones, me gusta mucho el verano, pero de verdad el otoño y el invierno me fascinan. No puedo vivir unas sin las otras.

Cada evento que va ocurriéndonos nos va preparando para la siguiente etapa que nos toca vivir, claro que no lo entendemos hasta que ya estamos en ella.

Pero cuando te corren de un trabajo, o terminas una relación, sufres alguna enfermedad, te distancias de algún familiar  o simplemente estás en una etapa en que no sabes ni qué es lo que quieres y sientes que nada encaja.

Cuando pasa y todo se empieza a acomodar entiendes que todo lo anterior tuvo que ocurrir justo de la forma en que sucedió para que llegaras al punto en el que estás ahora.

Creo que algo que me costó mucho trabajo asimilar en mi vida fue, que todo pasa. Sí, lo malo, pero también lo bueno. No vivimos en una constante y eso es lo que hace divertida la vida.

Y siento que cuando lo entiendes es cuando realmente aprecias los momentos, cada uno de ellos, porque valoras lo únicos que son.

Gracias a Dios hay momentos en los que estás un poco más equilibrado y se sienten como más constantes y si eso es en positivo, pues nada que estás viviendo un gran momento.

Y aún así habrá aspectos en los que no estés tan bien. Lo mismo pasa cuando no estás equilibrado, y también es una constante. Y entonces sientes que estás en tu peor momento.

Sin embargo resulta que tanto lo bueno como lo malo pasaran, y vendrán más cosas, buenas, otras malas, algunas simplemente regulares, y está bien, es parte de la vida, se vale, lo interesante es cómo vamos afrontando cada etapa.

Yo suelo ser si les soy bien honesta bastante desesperada, digamos que la paciencia no es mi fuerte. Pero a base de madrazos he tenido que aprender a controlar mi impaciencia.

Un aspecto positivo es que amo disfrutar mi momento y si este es bueno, vaya que con mayor razón.

Y saben no es tan complicado, la felicidad llega cuando dejas ir las comparaciones, cuando no compites contra nadie, solo intentas ser mejor persona que ayer.

Cuando dejas los juicios y el enojo, los remordimientos, las preocupaciones, la culpa, las excusas, el miedo.

Una vez que decides disfrutar de tu día a día sin más. Prestando atención a lo realmente importante, es que cambias realmente y das un giro a tu vida de 180 grados.

Y así te das cuenta que te reconectaste y gozas el reír a carcajadas hasta que te duele la panza, lloras y no te preocupa hacerlo, fracasas y entiendes que es parte de la vida, y que eso también lo superarás.

Al final todo radica en instantes y en nada más.

Cuando agradeces todos los días por tener salud, cuando valoras y te valoras, haces un esfuerzo constante y diario por reconocerte y aceptarte tal cual eres, siempre con la mira de cada día ser mejor. Estás en el camino del equilibrio, que vaya que es sinuoso y complicado, pero sin duda es de lo que más vale el esfuerzo.

Aprendamos a cambiar las palabras el como nos expresamos, lo que nos decimos a nosotros mismos y a los demás tiene eco, el universo escucha. Las palabras importan.

Regla uno en una buena comunicación: no supongas. Mejor pregunta, trata de ser lo más claro, se buen escucha. Al final vuelve a cuestionar que fue lo que se entendió de lo que dijiste.

No tenemos idea de las muchas veces que para nosotros nuestro punto se dijo de forma más que clara, y no se entendió de ese modo.

Hablemos cuando sea el momento y si sientes que no lo es, entonces deja que las cosas fluyan. Para que cuando realmente te comuniques lo hagas con habilidad.

Como bien dicen por ahí es mejor decir lo que no nos parece, sin acúmulos y sin enojos. Al final de lo que se trata es de ir construyendo relaciones satisfactorias.

Que buen valor y que gran virtud esa de agradecer todos los días, Y hay tanto por qué hacerlo: por tener salud, por los amaneceres y atardeceres, por nuestro trabajo, por la familia, por las personas que nos rodean, por aquellos que nos retan. Por las cosas que nos gustan, por los placeres culposos, por la música, los libros, lo que nos hace reír y disfrutar.

A esas personas que nos hacen bien, que nos mejoran sin siquiera proponérselo. Un doble gracias. Definitivamente nos llenan el alma, y son incondicionales.

Eduquémonos a decir que no, a alejarnos de todo aquello que no nos hace bien, más en los momentos que nos sentimos como cubos de Rubik que cuando por fin logras acomodar un lado, te das cuenta que todo lo demás está brutalmente desordenado.

Seamos pacientes con todos, pero más con nosotros mismos caray. La vida no es una constante, son miles de líneas, de puntos que se unen, de altibajos y de momentos realmente buenos, y de otros que sientes que no los podremos superar, pero adivinen qué, hasta esos pasan.

Al final es en la tranquilidad, en esa paz que te hace sentir plena y feliz.

Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

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MJBDU

sábado, 11 de septiembre de 2021

-VIBRANDO ALTO-





Creo que la mayoría de los que me leen sino es que todos ya son adultos. Y como adultos entenderán la importancia de esto que acabo de escribir.

Cuando estás en esos momentos de tu vida en que sientes que todo encaja, que el universo está conspirando, que te despiertas de buenas y te acuestas de buenas, que la más mínima tontería te saca una sonrisa, pues ni más ni menos estás vibrando alto.

Y en la vida adulta que está llena de altibajos, de meltdowns ojetes, y de momentos que no te aguantas ni tú, que nada te parece, tu vida no te encanta, dudas del lugar donde vives, la gente te harta, tu trabajo no te raya. Pues nada que estos momentos raros, sorprendentes, y maravillosos en que todo está bien los disfrutas al triple creo yo, tengo pruebas y ninguna duda.

Mi vida acaba de dar un giro de 180 grados una vez más. Creo que ya perdí la cuenta de las veces que me ha sucedido. Y si les soy honesta este cambio se siente realmente bien. Estaba llena de ansiedad, de incertidumbre, pero todo empezó a encajar y sigue haciéndolo.

Estoy en Puebla cerca de mis papás, los cuales están conmigo como niños chiquitos con muñeca nueva (que ya ni tan nueva, estoy por cumplir 40) pero bueno así están y así se siente, estoy llena de consentimiento, amor, y me llena de paz saber que tengo a mi red de apoyo en la vida a un paso.

Sí esa red conformada por mi núcleo familiar, papás, hermanos, sobrinas. Estoy cerca de mis amigos de siempre esos incondicionales, de mi familia en general  que para alguien que es muy familiar esto es un plus.

Acabo de entrar a mi promoción en el trabajo y no puedo estar más motivada, llena de buena vibra, de ganas de hacer bien las cosas, de demostrar y creo que lo más importante de agradecer. Sí la confianza de la líder que tengo junto que siempre cree en mí, que apuesta sin dudarlo por mi trabajo, esa que me valora y me demuestra lo contenta que está con lo que hago por sus proyectos y pues nada que eso siempre me presiona para bien para dar los mejores resultados.

Tengo la oficina más padre, sí un lugar mágico que me encanta que me hace respirar aire puro, que me maravilla con su arquitectura, un pueblito hermoso que no me deja de sorprender y que me pone de buenas solo de pisarlo.

De repente me ha pasado en momentos en mi vida en que no estoy en esta vibración alta, y que al contrario nomás no me encuentro, y siento que es justo ahí donde empezamos a perder de vista cosas realmente importantes.


Hoy me desperté inspirada con muchísimas ganas de escribir, tengo una vista espectacular a mi lado izquierdo. Pero creo que lo más importante es que estoy llena de energía y de amor. En pocas palabras siento que ando vibrando alto.



Las cosas siempre pasan por algo, todo evento que nos va sucediendo en la vida, nos va preparando o nos va llevando hacia donde tenemos que estar y lo que tenemos que vivir, nada es en vano.

Acabo de leer una frase que me encantó y me hizo absolutamente todo el sentido. La vida se hace con quién está y no con quien quieres que esté o te gustaría.

En esta era de las redes sociales y virtuales es tan fácil dejar lo real de lado y adentrarnos en lo virtual, y empezar a vivir “una realidad alterna inexistente” y se nos olvida que al final lo que realmente importa y lo que se tiene que construir, fomentar y valorar es lo real, lo virtual al final del día con un click desaparece.

Lo que se ve en redes sociales no siempre es lo que parece, así que quedémonos con lo tangente, lo palpable, lo que, si puedes comprobar, lo que vale la pena fomentar, lo que te puede dar crecimiento y mejorar tu vida.

Ojo he conocido a personas muy valiosas por redes sociales para mejor muestra mi novio, y personas que se convirtieron en amistades, pero sin duda, lo llevamos lo más pronto que pudimos al terreno real, de otra forma no es factible.

Otra cosa que también de repente dejamos de notar son los detalles. Sí esos diarios, el paisaje, el abrazo de tu gente querida, la comida rica, la conectividad, lo práctico. La salud, el estar hoy con vida ni más ni menos.

El creer que siempre vamos a tener tiempo. Para decir ese te amo, para prender esa vela, para abrazar a esa persona.

Creo que los desastres naturales justo lo que hacen es enfrentarnos a eso, y recordarnos que no es verdad, que el momento es ahora y que quizá no exista un mañana para recuperar lo que no hicimos o dijimos.

Dejemos de posponer los buenos momentos y el ser felices, y acostumbrémonos a construirlos diario, poco a poco, dando pasos chiquitos pero avanzando.

Solo espera, todo se acomoda, es cuestión de tener paciencia, fe y comprender que si tu fluyes, el universo y la vida fluirán contigo. No persigas lo que no funciona. Deja que el universo se haga cargo.




Los milagros ocurren. En verdad más frecuentemente de lo que nos imaginamos solo que a veces ni siquiera los percibimos.

Lo perfecto no siempre es perfecto, que les digo al respecto de esto es mi talón de Aquiles, soy super controladora, y me encanta la perfección pero les juro que irla soltando a mis casi 40 me ha hecho sin duda más feliz.

No todo tiene que ser como tu quieres, el irte adaptando y el ser flexible, creo que ha sido de las mejores enseñanzas de la vida, y más de la vida en pareja.

Algunas personas tienen fecha de expiración en tu vida y saben está bien. Disfrútalas mientras sean parte de, y cuando ya no encajen, suelta y agradece lo que fue sin sentimiento, sin rencor, sin mala onda.

Aprendamos a ser claros con nuestros sentimientos, con lo que pensamos y mucho más importante con lo que decimos, y el cómo lo decimos.

Todos le huimos al “Tenemos que hablar” pero es de las cosas más importantes, establecer límites, hacerte escuchar y darte a entender. La comunicación es la clave para las buenas relaciones, y ni se diga para las relaciones duraderas.

No debes de buscar a alguien que acepte tus defectos y manías, debes de esperar por alguien que las ame, que te empodere y que te ame más por quién realmente eres con todo lo que eso implica. Recordemos que no existen parejas felices, solo hay personas felices que hacen pareja.

Salgamos, caminemos, tomemos un café, gocemos un vino con nuestra comida favorita, disfrutemos el exterior,  sí a pesar de la pandemia, con todas las medidas posibles, con la distancia, el cubrebocas, el lavado de manos, las dos dosis de vacunas, pero caray necesitamos mental y físicamente empezar a salir.

Algunas personas son muy valiosas, como para soltarlas y no mantenerlas en nuestra vida. Valorémoslas y cuidémoslas.

Nunca descuides a tus amigos y el seguir construyendo aventuras con ellos. Al final con lo te quedas es justo con eso, con los viajes, con los cafés, con esa noche de antro, con los juegos, las carcajadas y los llantos con ellos. Esas locuras son las que le dan ese aderezo a la vida.

Las cosas que no te gustaron antes, no te empezaran a gustar después. Deja ir. Se congruente y más bien procura las cosas que sí te gustan. Enfócate en lo que tienes y no en lo que no.

Los buenos momentos e importantes no se deben de desperdiciar, al final si algo hay seguro es que no se repetirán. Se pueden construir nuevas historias, anécdotas, pero no se repiten.

 

Gocemos cada instante, valoremos, agradezcamos y si tenemos suerte dejemos la suficiente huella, como para que cada que alguien nos recuerde lo haga con una sonrisa.

Gracias por seguirme en esta aventura y leerme. Si les gustó este post compártanlo en sus redes sociales para que más personas se enteren.

MJBDU

 



-MI CHINUDA PRECIOSA-

Hoy estás durmiendo acurrucada junto a mí, por quinceava vez en estos días tuve que soltar, olvidar los planes y quedarme en el presente, cu...