sábado, 18 de julio de 2020

-PACIENCIA PEQUEÑOS SALTAMONTES-


Hay dos cosas que te definen: tu paciencia cuando no tienes nada, y tu actitud cuando lo tienes todo.  


La paciencia es algo que en serio no se me da de manera fácil; en verdad me cuesta muchísimo trabajo. Siento que un poco de este tema es por qué cuando papá Dios repartió la paciencia, yo me equivoqué de fila y me volví a formar en la de la desastrosidad y he ahí el por qué soy como soy.  


La paciencia desde mi particular punto de vista es una virtud, es la mejor compañera de la sabiduría, es saber que todo llega cuando tiene que llegar, que todo pasa en el momento preciso, correcto y exacto. 


En este rush de vida que cuando somos adultos nos va consumiendo, en nuestros días siento que algo que nos va sucediendo es que cada vez más nos va costando ser pacientes. 


Muchas veces no nos damos cuenta que la paciencia es nuestra mejor aliada porque es la que nos impide tomar decisiones  apresuradas que se pueden volver no acertadas. 


Es la que nos hace entender que todo llega a su tiempo, sí justo ese exacto que en muchas ocasiones no va a ser el mismo que el que tú tenías en mente, o dentro de tus planes. 


Siento que conforme van pasando los años y vamos creciendo ante eventos muy importantes de nuestra vida nos damos cuenta que apresurar las cosas, y no dejar que vayan fluyendo es lo que hizo que, en más de una ocasión, no todo saliera de la forma en la que tú querías. 


Pero pues nos gana la impaciencia, nos carcome el rush, el querer todo YA en el momento que para nosotros es el mejor, y quizá empezamos a forzar en lugar de dejar fluir. 


Cuando el universo empieza a conspirar a tu favor te vas dando cuenta que todo va pasando en el momento preciso, sin prisas, con paciencia, todo se va cocinando a perfección, se va sintiendo bien a cada paso en cada momento. 


La paciencia requiere autocontrol, hay veces que estamos inmersos en situaciones que no son las mejores, o en las que quisiéramos estar y que requieren de toda nuestra paciencia. 

 

El talento para resistir en situaciones de plenitud, o de espera prolongada es todo un reto a lo inmediato, las personas pacientes no desesperan, las impacientes cuentas los días, las horas y los minutos. 


Algo que he descubierto a lo largo de mi vida es que la paciencia en más de una ocasión me ha traído más cosas buenas que malas, me ha evitado cosas fuertes como una mala relación, por ejemplo, al hacer una mala elección de pareja por apresurar las cosas.  


Porque saben es más fácil frustrarte y abandonar, que mantenerte en lo tuyo en lo que sabes que, a la larga, (ojo que, con esa incertidumbre muchas veces llega la impaciencia, pues no tienes idea de cuándo será) va a ser lo mejor para ti. 


Persistir a pesar de lo molesto de la espera, eventualmente te da lo que siempre quisiste, la carrera de tus sueños, el trabajo que siempre anhelaste, el mejor novio, el viaje que jamás olvidarás. 


Desde que tengo 10 años quise conocer Europa y no fue hasta los 26 que lo pude lograr y sin duda ha sido una de las esperas más especiales e inolvidables de mi vida. 


La paciencia puede llevar también a la asertividad, creo que esta es la forma de paciencia que más me cuesta, el tener que hacer cosas que no quiero, escuchar a personas que nomás no coinciden conmigo o que no me aportan, porque además esta forma de paciencia no te da la oportunidad de aprender, más que justo a ser más paciente. 


A entender que no todos van a ser como tú, a pensar de la misma manera en que tú lo haces, a hacer las cosas de la forma en la que tú las harías. 


 La paciencia puede consistir en esperar por el momento perfecto para llevar a cabo una acción deseada, ese que cuando la logras ves que no podría haber sido más que justo en ese instante que está sucediendo. 


No antes, no después, justo en el momento exacto, porqué además así se siente, y así fluye y así es. 


Estoy convencida que sí sin duda la paciencia es algo que me cuesta mucho trabajo, pero también estoy segura que me ha dado las mejores cosas de mi vida, los viajes más brutales, las historias más increíbles, las vistas más lindas, los besos más ricos, los planes más repetibles. 


Y es que seamos bien honestos: cualquier cosa se puede obtener mediante constancia y paciencia. Solo es cuestión de aplicarlas y esperar los resultados. Lo mejor se hace esperar, se sabe. 


Cuenténme ustedes son team pacientes o team impacientes.


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MJBDU

jueves, 9 de julio de 2020

-SAZONANDO LA VIDA-


Siempre he creído que la comida une, es algo mágico que puede hacer algo tan simple como ingredientes en un platillo, puedan lograr que saborees algo, que lo degustes y sientas cada parte del platillo en tu paladar, además que también puede reunir gente.  


 La cocina tiene su chiste, tal como la vida, para que un platillo tenga un gran sabor debe tener buen sazón, cosa que no todo el mundo tiene seamos bien honestos, hay personas que pueden seguir una receta al pie de la letra y aún así su platillo no tiene buen sabor. 


Así como hay personas que en teoría pueden tener todos los elementos para tener una gran vida y aún así no logran encajar todas las piezas para lograrlo.  


¿De qué depende? Esa es una gran pregunta que tiene una respuesta individual, cada vez estoy más convencida que la felicidad es una actitud y una decisión consciente diaria de querer estar en paz, de lograr ser congruente, de aplicar tu inteligencia ya sea emocional e intelectual en tu vida para ser mejor. 


Todos tenemos tipos de comida preferida, ya sea mediterránea, mexicana, japonesa, india, italiana, entre muchas otras. 


Así como también tenemos tipos de personas favoritas que se acoplan más a nosotros y que son más afines sin más.  


Hay personas que viven para comer, otras que comen para vivir y otras que relacionan sus estados de ánimo a los alimentos. La comida es unión familiar, es diversión, es solución al estrés, es conocer diferentes culturas, es creatividad, es experimentar, es irte conociendo a través de distintos sabores, es crear recuerdos, coleccionar momentos inolvidables, entre otras muchas cosas.  


Para mi comer es un deleite, es algo que gozo con locura, y que de verdad me provoca placer, comer un platillo que me gusta mucho, acompañado de una buena copa o botella de vino, es algo infinitamente delicioso para mí. 


Ni hablar de un buen café por la mañana con un chocolatin, un omelette de quesos y fruta, claro si todo esto lo como mientras mi papá y yo nos acompañamos y platicamos de política, de la vida en general o simplemente reímos por estar juntos, cobra un significado aún más especial. 


O si lo haces con tu pareja, y van creando esas complicidades, el compartir un buen postre, el saber que le gusta a la otra parte o no, el hacer concesiones por el otro a través de la comida también es una muestra de amor.  


En la comida como en la vida, tienes que encontrar equilibrio ir buscando ponerle un poco de todo, sí,  debes de contar con proteínas, carbohidratos y grasas. E ir logrando con eso un balance saludable.

 

No puedes darte solo atracones de cosas que te encantan como chocolates, o pan dulce, o vino, o cerveza, o pizzas, lo tienes que ir variando y además le debes ir agregando elementos saludables si es que no quieres morir de un coma diabético, o presión alta o cualquier otra enfermedad, o simplemente tener obesidad mórbida. 


No siempre vamos a tener lo que queremos, o siquiera en el instante que lo queremos, pero es un hecho que si vas teniendo paciencia, si vas sazonando de forma adecuada, si vas mezclando los ingredientes correctos en el momento preciso, al final de la cocinada vas a tener un platillo espectacular, digno de comer que dejara satisfecho tu paladar y el de los demás que lo coman y podrá brindar muchas experiencias a través de los sentidos, tanto del gusto como del olfato, la vista.  


Y es que si les soy bien honesta también para cocinar tienes que ser valiente, en ir probando mezclando, ir variando y experimentando, que te resulta que no, cuánta pizca de sal le hechas, como especias, cuál es la cantidad precisa. 


Así en la vida también tienes que ser valiente para sobreponerte a lo que te va sucediendo día a día, a atreverte a hablarle al que te gusta, a decidir cambiar de hábitos, a trabajar en ese lugar que siempre soñaste, a creerte que te mereces lo mejor de la vida y del mundo y que solo depende de ti el conseguirlo. 


Si vamos siendo audaces, si le ponemos el mejor empeño, las ganas exactas y somos valientes y tratamos la cocina y la vida con amor, no hay nada que pueda salir mal, en ambos aspectos.  


Al final de lo que se trata es de ir disfrutando cada proceso, en un día a la vez, que conforme tantos días que cuando te des cuenta ya sea un montón de momentos plenos, ricos, exquisitos, repetibles, y saboreables 


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MJBDU



-MI CHINUDA PRECIOSA-

Hoy estás durmiendo acurrucada junto a mí, por quinceava vez en estos días tuve que soltar, olvidar los planes y quedarme en el presente, cu...