lunes, 10 de febrero de 2020

-¿QUIÉNES SOMOS?-


Hace no mucho me hicieron una pregunta que me dejó pensando hasta el día de hoy, ¿Qué tanto ha pasado en tu vida, que piensas de esa manera? 

¿Quiénes somos? ¿Por qué pienso de la manera que pienso? Tengo 38 años y me queda claro que soy una construcción de las desconstrucciones de mis papás, de mi entorno, de mi familia, de mis amigos, de los trabajos que he tenido, de los libros que he leído, de los viajes que he hecho, de cada atardecer percibido, de  cada cicatriz adquirida, y cada herida curada. 

 Soy mi forma de tomar café y la manera en que me gustan los huevos y los chilaquiles, soy toda esa comida que no soporto y la que me encanta. 

Soy esas carcajadas del alma, esas lágrimas de felicidad y muchas más de tristeza, soy mis triunfos, pero también mis fracasos. 

Soy ese intento de congruencia diario entre lo que pienso, lo que digo y lo que hago, soy esa resiliencia adquirida y esa inteligencia emocional trabajada.
  
Ese trabajo de profundizar y entender que sin duda,  sí, soy mis errores, mis tabúes, los aprendizajes condicionados de mi familia, las herencias no pedidas y sí dadas.  
Unas brutalmente agradecidas como mi amor por el futbol, gracias a verlo desde pequeña con mi papá o su gusto por el pan dulce, aunque sin duda hubiera preferido su altura caray, el mide 1.87 cm y yo mido 1.60 cm.  

Hasta la religión que tengo, que, hasta el día de hoy para mi es una espiritualidad y una relación entre Dios y yo. Cosa que por supuesto que a mi mamá hiper católica no le causa tanta gracia.  

Cada que le digo que mi Dios es mi Dios le quiere dar un infarto, pero al final del día, hasta eso soy, el tener papás católicos, que me llevaron a misa cada domingo por mucho tiempo.  

Soy esos libros que leí desde pequeña gracias a la herencia de mi mamá. Soy ese sentido común que como bien decía mi abuelita es el menos común de los sentidos, lo que hace que tenga muchos dolores de cabeza.  

Porque me queda claro que hay cosas que para mí son muy lógicas, pero para el resto del mundo no lo son, y entender y aprender esto, ha sido de las peores lecciones y de  las que más me han costado en la vida. 

Ya que me he encontrado muchas veces en mi vida sintiéndome sola, como que no encajo, y que mi visión del mundo es distinta a los demás.  

Soy esas pláticas con mi prima desde que tenemos 9 y 7 tratando de descifrar el mundo, cosa que hasta el día de hoy no conseguimos. Y las carcajadas con mi primo riendo de todo y de nada, afinando nuestro sarcasmo a cada llamada.  

Esos viajes en familia: soy la más pequeña de 4 hermanos y debo de confesar que la consentida, así que hasta eso me define, mi familia es lo más disfuncional, pero a la vez es la más unida, en mi casa siempre nos inculcaron el ser distintos a los demás, que la educación no era una elección era algo que se tenía que tener sí o sí. 

Soy esas cosas que me hacen enfurecer como la prepotencia, el abuso en cualquier sentido, el maltrato infantil, animal, soy ese tratar de evitar las injusticias. Pero también soy mis millones de errores e imperfecciones. 

Soy los momentos durísimos que he tenido: depresiones de gente muy cercana, muertes de familiares demasiado cercanos, asesinatos, enfermedades terribles, accidentes  y muchas cosas más que sin duda me definen y me han marcado. 

Pero también soy esas cosas que me encantan como un buen ratito con mi núcleo, los viajes con mis amigas, un buen beso con alguien que me gusta un te amo con intención y real valor. 

Al ser la más pequeña soy sumamente independiente, para bien o para mal, soy un poco la oveja negra de mi familia, y la que más lata les ha dado en todos los sentidos, y quiero creer que una que otra satisfacción.  

Soy las mascotas que he tenido, las tortugas "perdidas", los  perros entrenados y que se volvieron familia. 

Soy esas elecciones diarias, esos momentos únicos, esas memorias que voy construyendo.  

Soy las personas que han entrado en mi vida, las que han permanecido y las que han salido, unas para bien, y otras que quizá dolieron demasiado en la partida. 
La música que escucho y que me define en muchos sentidos. Y a la vez me une a muchas personas. 

Soy mis trabajos todos y cada uno, los retos afrontados y superados, los aprendizajes que me han hecho crecer, los malos ratos, y los triunfos conseguidos,  vaya hasta mi burnout. Pero sin duda soy esa relacionista pública por naturaleza y esa escritora por pasión. 

Soy mis hobbies: el ver una serie, leer un libro, caminar, ir a visitar a mi pato, andar en bicicleta, ir al cine, una buena charla con un buen vino tinto, soy los cafés por las mañanas.  

Creo que algo que tratamos de hacer en muchas ocasiones es ir descifrando a los demás pero desde nuestras expectativas y estereotipos, lo que sesga de manera no adecuada, la percepción natural que podríamos tener de ellos. 

Y esto lo comprobé con las dos relaciones con extranjeros que tuve, al final del día a ellos no les importaba como me apellidaba, o a que colegio había ido, ni quienes eran mis amigos, o cosas superfluas.  

Ellos construían en un día a día, el ir descubriendo qué me gustaba, cuál era mi canción favorita, o que color de ropa usaba más. Y es que saben creo que la mejor lección que aprendí en relación a mí.  

Es que tengo el derecho a reinventarme cuantas veces me sean necesarias, que no soy la misma que hace 10 años o siquiera que hace 10 minutos. Que mi estilo de vida tiene que congeniar con el círculo que me rodeo. 

No creo en las expectativas porque estas siempre comen a la realidad, y tampoco creo en los estereotipos, porqué siempre me juzgaron a través de ellos, y eso se me hacía sumamente injusto. 

Creo en las oportunidades de en verdad conocer a la gente, y por conocer me refiero a tratarse en un día a día, e irse descubriendo, en todas las etapas, las buenas, regulares, malas. En todas las estaciones. 

Soy esas desastrocidades que me caracterizan y a la vez me hacen adorable, soy mis ideas, mi intensidad, mi pasión por todo, mis llantos, y mis sonrisas, soy las letras que le dan subtítulos a mis pensamientos. Los enojos, berrinches, lo obstinada y persistente, lo dura e hiriente que puedo llegar a ser.  

Soy esos amigos forjados en el camino, y los amores que he tenido. Es tanto que siento que es imposible resumirlo en un post. Así que se los dejo de tarea, realmente sabemos quiénes somos y que nos hace ser lo que somos.  

Échense un clavado está delicioso, se los recomiendo ampliamente.  


Gracias por seguir siendo parte de esta aventura, déjenme sus comentarios me dará gusto leerlos. Si les gustó este post compártanlo en sus redes sociales, para que más personas se enteren de este blog.  



 MJBDU 

martes, 4 de febrero de 2020

-LO QUE TE CHOCA; TE CHECA-


Todos alguna vez hemos escuchado o leído esta expresión lo que te choca te checa. 

2020 y estamos viviendo en un mundo globalizado que te permite estar en constante contacto con personas ya sea de distinta edad, diferente lugar de origen, que tienen una forma de pensar en muchas ocasiones opuesta a nosotros,  y en otras bastante similar. 

En la actualidad es tanta la información que tenemos ya sea por medio de imágenes, palabras escritas o la combinación de las mismas. Que constantemente podemos estar socializando con muchas personas al mismo tiempo, gracias a las benditas redes sociales ¿o no? 

Algo que me llama mucho la atención es que las personas se enganchan con fotos, o con comentarios que al final del día en la mayoría de los casos no fueron escritos para nadie en particular.  

Y es que si te estás enganchando es porqué te checa. Que tiene ese comentario o esa foto o algo en particular, que no fuiste capaz de dejarlo pasar. Bueno acá tengo que hacer una acotación interesante. 

Hoy en día creen que pueden ir por la vida con el derecho de ir corrigiendo, diciendo, opinando de todo y con todos. ¿Por qué? Aún no lo sé, es algo que me cuestiono diario. 

¿En qué instante nos pasamos tres pueblos en entender que no tenemos que opinar de todo a fuerza, como si fuera una obligación, en qué instante nos dejó de importar lo que dices, y lo que esto puede provocar en la otra parte? 

Quizá si en verdad entendiéramos el poder de las palabras seríamos mucho más conscientes en la forma en la que nos expresamos y pondríamos mucho más atención a lo que decimos, el cómo y el  cuándo.   

Es curioso porque los chocas y checas, de repente se presentan en modos extraños, por ejemplo yo tengo un tema con la vulgaridad en general, léase vulgaridad como: acción o expresión que carece de novedad, originalidad o importancia. 


En verdad siento que al mundo no le importa en lo absoluto, si alguien amaneció con ganas de tener sexo o no. Y pues hay muchas mujeres y hombres que lo exponen al mundo, y me choca, y en definitiva no me checa. 

 Y siento que me choca tanto, porque es un tema de casa, desde pequeña mi mamá siempre nos inculcó a mis hermanos y a mí, que no fuéramos igual a los demás, que la educación era algo que tenía que regir nuestras vidas, y que si queríamos distinguirnos que siempre fuera por temas relevantes y no por cuestiones mundanas.  

En definitiva apelar al lado sexual de las personas para mi es un cliché es algo que todos explotan hasta decir basta, por lo fácil que es.  

Requiere mucho más astucia, disciplina, encanto, información, inteligencia, hacer justo lo contrario. 

Sin embargo, cuando veo un comentario como estos en algún lugar del ciberespacio, no me gusta, pero no me engancho, al final es hacer uso de la libertad de expresión por un lado, y por mi parte del respeto de no coincidir, pero dejar pasar porque a mí no me corresponde decirle al susodicho o susodicha que es vulgar. 

¿Cómo es que hay tantas personas que no lo pueden dejar pasar? Proyecciones: no soy psicóloga, ni nada por el estilo, pero me da mucha curiosidad y tengo que confesar que en más de una ocasión risa, el cómo las personas cuando se enganchan sacan sus propias frustraciones al respecto, y al final termina hablando más de ellos, que lo que originó el comentario, sin duda. 

Si alguien ve una foto de alguien que le parece que no es buena o que la persona no sale bien, entre otras cosas. Qué necesidad tienes de hacer una pausa en tu vida, para comentar que se ve espantosa la persona.  

Ahí mis preguntas serían ¿Y tú? Cuando tú señalas a alguien; tienes que tener mucho cuidado, y ser muy observador porque dos dedos están apuntando hacia la persona pero tres hacia ti. 

Así que antes de decidir analizar a los demás, decir a los demás, juzgar, criticar, hacer y demás. Empieza por estar 100% seguro que eres capaz de lanzar la primera piedra.  

Y ya que estás 100% seguro medita si tu observación va a ser constructiva para la otra parte, si no lo va a ser, entonces te la puedes guardar para ti, sin duda. 

¿En qué momento nos empezamos a tomar todo tan personal, por qué nos ofende ya todo? Porqué nada nos parece ya.  

Dejamos de darle el verdadero valor justo a las cosas y a las personas, y eso sin duda está siendo un grave problema.  

Como conclusión tratemos de no decir nada negativo sobre nadie, durante una semana, un mes o incluso un año, y observemos lo que sucede en nuestras vidas.  

Otra cuestión no tenemos que opinar de todo a fuerza, y por último si tu aportación no va a generar algo positivo en la otra parte. Lo puedes dejar pasar de largo y aunque te choque que no te cheque.  Cuando eres feliz y estás en equilibrio contigo no tienes necesidad de irte proyectando en el otro de manera negativa.



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 MJBDU 


-MI CHINUDA PRECIOSA-

Hoy estás durmiendo acurrucada junto a mí, por quinceava vez en estos días tuve que soltar, olvidar los planes y quedarme en el presente, cu...